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Viernes 8 Abril, 2011

Casi un año después

Durante el Día Nacional de la Empresa Privada de 2010 le entregamos a la presidenta Laura Chinchilla, los diez temas que desde la óptica empresarial son prioritarios para impulsar el desarrollo del país, con la finalidad de que ella conociera y estudiara las propuestas del sector empresarial para el beneficio del país. Esta misma labor la hicimos con el gobierno anterior.
En ese momento le ofrecí a doña Laura, como Presidente de la organización cúpula que agremia a más de 40 organizaciones, nuestra mano para construir una Costa Rica mejor para todos, ya que el país, tras la reciente crisis, necesitaba reactivar la economía y devolver la confianza al ciudadano, al empresario y al inversionista. Todo esto sigue siendo válido hoy, porque los meses han pasado, pero las preocupaciones persisten.
Como empresarios tenemos prisa por crear más y mejores empleos, para que nuestros jóvenes no pierdan la esperanza ni vean frustradas sus aspiraciones. Prisa por establecer reglas claras y de largo plazo, pues solo con estabilidad y certidumbre se pueden construir viviendas, abrir nuevas empresas y generar más y mejores empleos.
Con esta consigna, presentamos el documento: “Los diez mandatos impostergables con visión de largo plazo para el futuro desarrollo del país”. Este aporte ratifica nuestra actitud de cooperar, de trabajar y de ser partícipes y forjadores del desarrollo, pues somos un actor socialmente responsable, coherente y consecuente.
Tenemos por consigna estudiar los planteamientos y reconocer sin egoísmo los aciertos, así como enumerar los problemas cuando los vemos. Apoyamos la modernización portuaria y señalamos dificultades cuando las hubo en el tema tarifario, también urgimos al gobierno para que volviera sus ojos e implementar el proyecto de Limón Ciudad Puerto, plan con el que seguimos soñando.
En forma responsable hemos ido a la Asamblea Legislativa para opinar sobre diversos temas; los más recientes, la reforma tributaria y la Ley General de Electricidad.
Sobre el primero dijimos como sector empresarial, que aún padece la crisis y los problemas que afectan la competitividad, que cuando el dinero no alcanza hay dos formas de resolverlo; racionalizando el gasto y mejorando los ingresos.
Es por ello que extrañamos en este proyecto, que no es más que un paquete de impuestos, capítulos sobre eficiencia de la administración fiscal y su capacidad de cobrar; control de la evasión que, según la Contraloría, es impresionante; defensa de los derechos del contribuyente y el capítulo de racionalización y eficiencia del gasto público. Así mismo hace falta la promoción de la formalidad para que todos paguemos.
Además, preguntamos por qué no tomamos decisiones de largo plazo que exijan de las autoridades fiscales eficiencia y cumplimiento. Señalamos que la mejor forma de aumentar la recaudación, y esto lo sabe Hacienda, es reactivar la economía. Cuando la economía va bien, la recaudación aumenta, y lo haría más si intensifican los controles en aduanas, si combaten la informalidad y si logran finalmente implementar la tributación digital.
En el tema eléctrico, desde el 2004 estudiamos el tema y tenemos un documento de posición. Por ello a los diputados les comentamos que aspiramos a una ley que tenga al consumidor como el eje central, que promueva la energía de fuentes renovables de mayor calidad al mejor precio posible y con seguridad en el abastecimiento, que promueva la inversión local; que desarrolle un mercado eléctrico en competencia sin límite de participación de actores, que incentive la generación de energía con fuentes renovables y que diferencie los roles del rector, regulador y de los operadores.
A casi un año de este gobierno, debemos decir que las preocupaciones son muchas, aunque también las ilusiones. Soñamos con una política de competitividad que contribuya a mejorar el clima de negocios, aspiramos a una verdadera reforma del sector eléctrico que sea coherente con el medio ambiente y con el bolsillo de los consumidores, soñamos con un país con mayor seguridad y certeza jurídica y en donde la educación sea la apuesta permanente que hagamos como país. Casi un año después las preocupaciones son enormes, pero no perdemos la fe en este maravilloso país.

Manuel H. Rodríguez P.
Presidente UCCAEP