Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 19 Junio, 2013

No se pueden obviar los papeles que desempeñarán otros actores, pues incidirán en el péndulo de la campaña, incluyendo el intento del PUSC de volver por sus fueros


Hablando Claro

Campaña en ciernes

Si como bien dice el politólogo y sociólogo Manuel Rojas los partidos políticos son hoy descafeinados, yo agregaría que en general, los candidatos son bastante insípidos. Un menú poco tentador para un electorado inapetente.
Aunque la campaña electoral esté acaso en sus primeras de tanteo y falte cuajar en el próximo mes y medio el proceso de elecciones internas y procedimientos de inscripción formal ante el TSE, lo que avizoramos hoy no da para alentar el entusiasmo ciudadano, máxime cuando no son las propuestas sino las figuras las que moldean nuestras justas político partidarias.
Claro que una no puede pasarse de atrevida en cuanto a lo que puede llegar o no a calentar una campaña porque —hay que recordarlo siempre— en política lo único cierto es lo que ya ocurrió.
Pero si por la víspera se saca el día tendremos a un Otto Guevara (el más entrenado y hábil de los que están por ahora en liza) tratando de llevar agua a sus molinos haciéndole la vida en cuadros al oponente oficialista, Johnny Araya Monge, quien a pesar de su vasta experiencia política no suma entre sus haberes una habilidad particular para el debate y la confrontación.
A pesar de estar ya confirmado como candidato, Araya sigue guarecido a la vera de la alcaldía, asumiendo su equipo que cada día que pase bajo esa sombra le implicará unas horas menos de desgaste, sobre todo cuando el PAC no termina de alistarse (ni siquiera reglamentariamente para su batalla).
Por tanto, sin contrincante definido en la segunda fuerza política del país y teniendo un gobierno debilitado al que pretende dar continuidad, no hay por qué derrochar energías en lo que supondrá la titánica labor de hacer ganar un tercer gobierno consecutivo del PLN con un 40% en primera ronda.
A quien parece que definitivamente se extrañará en esta campaña electoral es a don Ottón Solís que pese a las intensas presiones de quienes lo siguen dentro de su propio partido (y paradójicamente también de quienes lo adversan) no se dejó seducir.
El líder fundador de Acción Ciudadana está dispuesto a dejar que su grupo asuma las consecuencias de sus ya perennes disputas internas, de su dispersión y hasta su derroche de recursos. Con todo, es incuestionable que Ottón sigue siendo por mucho la figura que sobrepasa al PAC y la opinión pública lo ubica en nivel de recordación en un abrumador 95% (igual que Araya) con más de 43% de opiniones favorables.
La inquebrantable decisión de Solís es por ahora, la mayor tranquilidad de Araya, cuyo equipo apuesta por las casi nulas posibilidades de que algunas de las oposiciones partidarias puedan unirse en alguna coalición o al menos en una alianza de hecho para arrancarle opciones en febrero próximo.
Claro que no se pueden obviar los papeles que desempeñarán otros actores (conocidos o por irrumpir en la escena) pues ellos también incidirán de manera determinante en el péndulo de la campaña. Incluyendo el intento del PUSC de volver por sus fueros. Veremos.

Vilma Ibarra