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Iniciativa busca luchar contra drogas y crimen en México
Bush pide fondos para “Iniciativa Mérida”

Presidente de Estados Unidos urgió al Congreso a aprobar $500 millones para este plan

Washington
EFE

George W. Bush, presidente de Estados Unidos, pidió ayer al Congreso $500 millones para luchar contra el narcotráfico y el crimen organizado en México a través de la “Iniciativa Mérida”, que ambos países negociaron entre bambalinas desde comienzos de año.
La solicitud, que además prevé otros $50 millones para Centroamérica, forma parte de un plan de $1.400 millones para estrechar la cooperación de Estados Unidos y México en los próximos dos ó tres años.
El plan de seguridad fue anunciado sin mucho ruido por la Casa Blanca en un momento en el que surgen advertencias de que la “narcoviolencia” puede propagarse al lado estadounidense de la frontera común.
Este jueves, el subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes analizará en una audiencia el plan y la violencia del narcotráfico, que este año ya se ha cobrado la vida de 2 mil personas en México.
El presidente George W. Bush pidió ayer que el Congreso apruebe “sin demoras” esa ayuda, dentro de la solicitud de gastos suplementarios de $46 mil millones para la lucha contra el terrorismo.
El plan incluirá equipos militares y de alta tecnología para la interdicción de drogas, unidades caninas, y asesoría y capacitación técnica para fortalecer el sistema judicial mexicano, según la Casa Blanca.
Durante una conferencia telefónica, Tom Shannon, secretario de Estado adjunto para América Latina, aseguró que el plan no supone un atropello de la soberanía mexicana y que Estados Unidos no aumentará su personal en ese país.
Tampoco habrá cambios en los acuerdos bilaterales vigentes sobre programas de cooperación y capacitación de agentes antidrogas.
Shannon dijo que el plan es “integral, equilibrado y oportuno” en la lucha contra los grupos delictivos, y dejó claro que las Fuerzas Armadas de México llevarán el manejo de equipos, helicópteros y aviones de vigilancia.
Ambos gobiernos mantienen programas de capacitación en Estados Unidos, México y terceros países, y esa práctica probablemente se mantenga, agregó.
La lucha antinarcóticos es una “responsabilidad compartida” y por ello Estados Unidos continuará combatiendo la demanda de la droga en este país y el contrabando de armas con destino a México, enfatizó.
Se prevé que el resto de los fondos de la Iniciativa se solicitará en los presupuestos para los años fiscales 2009 y 2010.
Al elogiar los esfuerzos del presidente Felipe Calderón, Shannon recordó que México ya ha puesto $3 mil millones “y centenares de vidas” para combatir el crimen organizado.
El funcionario aseguró que se ofrecerán más detalles del plan a los diversos comités del Congreso con jurisdicción sobre el asunto.
El plan se conocía de manera extraoficial como “Plan México”, pero las autoridades han querido evitar cualquier comparación con el “Plan Colombia” porque, según explicó Shannon, son dos países con retos de seguridad muy distintos.
Además del narcotráfico, Colombia tiene el agravante de luchar contra grupos insurgentes, y en México, el crimen organizado no tiene como objetivo colapsar a ese gobierno, precisó.
El hermetismo en torno a las negociaciones del plan molestó al legislador demócrata Elliot Engel, presidente del subcomité que convocó la audiencia del jueves.
“No se consultó al Congreso mientras se elaborada este plan y esa no es una buena manera de arrancar con un esfuerzo tan importante para combatir el incremento del narcotráfico y la violencia en la región”, se quejó Engel, quien pidió que el Gobierno de Bush “sea más transparente con miembros del Congreso, ahora que han anunciado el plan”.
La legisladora republicana Ileana Ros-Lehtinen expresó su esperanza de que, ante “la ola de violencia sin precedentes que afrontamos”, el plan acabe con las recriminaciones mutuas en torno a la lucha antidrogas.
“Este dinero no es nada frente a la magnitud del problema, pero es un buen comienzo porque demuestra el renovado compromiso de los dos gobiernos”, dijo a Efe Andrew Selee, director del programa de México para el Woodrow Wilson Center.
“El plan estará sujeto a la politiquería en torno a la guerra en Irak. Seguro que habrá una dosis saludable de escepticismo (respecto al plan) pero nadie querrá derrumbarlo”, vaticinó el experto.
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