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Bicsa… volver a lo básico

El reciente despido de Federico Carrillo como gerente de BICSA, pone de manifiesto la importancia de revisar las estructuras de control de riesgo y las normas básicas de gobierno corporativo en las instituciones financieras para que se tenga claro qué se puede hacer y quién debe hacerlo.Al cierre de 2012 BICSA logró la utilidad neta más alta de su historia de $16,2 millones, disminuyó sus gastos y tiene la productividad por empleado más alta desde su fundación.A pesar de lo anterior, la Junta Directiva despidió a Carrillo alegando  “pérdida de confianza” específicamente debido a la omisión de fiscalización de instrumentos denominados como swaps.Desde 2008, BICSA hizo transacciones con swaps, que son instrumentos financieros utilizados para cubrir el riesgo de que las fluctuaciones de tasas de interés afecten negativamente las utilidades del banco.  Desde esa fecha las pérdidas potenciales derivadas del uso de swaps se contabilizaron de una manera, hasta que en 2012 se varía la fórmula y se descubre una potencial pérdida de unos $10 millones.“Yo no supe de esto hasta enero cuando me tocó asumir la gerencia financiera”, dijo Carrillo en una entrevista con INVERSIONISTA.Para este 2013 el gerente interino de BICSA y cualquier otra persona que sea nombrada de manera permanente en ese cargo deberán velar por no tener la misma vulnerabilidad de Carrillo, dado que si dentro de un proceso no está establecido que el área de finanzas reporte a la gerencia general este tipo de contratos se puede poner en riesgo no solo el puesto del gerente sino la operación de la entidad financiera.La Junta directiva de BICSA, manifestó no tener ningún comentario respecto a las afirmaciones de Carrillo.A la fecha Carrillo tiene un proceso legal en torno  a su despido.

Carolina Acuña
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