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Líder política retornó a Pakistán tras ocho años de exilio
Bhutto sale ilesa de atentado

Ataque pone a prueba decisión ex primera ministra de no dejarse intimidar

Lahore, Pakistán
EFE

El atentado perpetrado anoche en la ciudad paquistaní de Karachi, que ha causado más de un centenar de muertos al paso de la comitiva de la ex primera ministra Benazir Bhutto, pone a prueba su afirmación de que no se iba a dejar intimidar por las amenazas de grupos extremistas.
Según fuentes oficiales entrada la madrugada, la cifra de fallecidos se eleva 101, pero la cadena de televisión Geo informó de que eran al menos 125 las personas muertas y de que habían resultado heridas otras doscientas en las dos potentes explosiones ocurridas al paso del camión blindado en el que viajaba Benazir Bhutto, que resultó ilesa.
La ex primera ministra se desplazaba desde el aeropuerto de Karachi, adonde regresó procedente de Dubai tras un exilio de ocho años y medio, hasta el mausoleo de Mohamad Alí Jinah, el padre de la patria paquistaní, donde tenía previsto pronunciar un discurso, que fue cancelado tras el atentado.
Las explosiones se produjeron muy cerca del vehículo en el que viajaba la ex primera ministra.
En una declaración, Pervez Musharraf, presidente de Pakistán, general expresó su condena y su repulsa por el atentado, que ha costado la vida a al menos una treintena de miembros de las fuerzas de seguridad.
Aftab Ahmed Khan Sherpao, dijo ministro del Interior paquistaní, al canal ARY que las fuerzas de seguridad encontraron entre los restos de las explosiones fragmentos humanos que podrían corresponder al menos a un terrorista suicida.
Según el ministro, los dispositivos inhibidores de frecuencia del vehículo en el que viajaba Bhutto no sirvieron de nada, ya que las explosiones no se realizaron por control remoto sino que se trató de un atentado suicida.
En declaraciones formuladas recientemente al diario británico “The Guardian”, Bhutto había manifestado que las amenazas contra ella provenían de algunos oficiales del Ejército retirados que estaban organizando un complot para asesinarla y que los líderes tribales que le han amenazado no serían más que “peones o juguetes” de aquellos.
Bhutto, que en el momento de las explosiones se encontraba descansando en la parte inferior blindada del vehículo, no sufrió ningún daño y ha sido trasladada a su residencia de Karachi, la Bilawal House.
El camión-caravana que la transportaba quedó sin embargo parcialmente dañado y decenas de restos humanos se podían observar tras las explosiones alrededor del mismo.
La mayoría de los muertos son gente que se encontraba en los arcenes dando la bienvenida a la ex primera ministra y agentes de seguridad que custodiaban la comitiva
Tariq Azim, viceministro paquistaní de Información, recordó que el Gobierno había dado a Bhutto el “consejo amistoso” de que pospusiera su regreso dadas las amenazas de atentados de radicales islámicos, pero la líder opositora lo rechazó.
A su llegada a Karachi, procedente de Dubai, Bhutto declaró telefónicamente al canal de televisión ARY que no se iba a dejar “intimidar” por las amenazas de los extremistas islámicos, que, subrayó, “están intentando apoderarse” de Pakistán.
Bhutto regresó a Pakistán después de alcanzar un acuerdo con el presidente Musharraf, quien le concedió una amnistía a los delitos de corrupción que se le imputaban.
En este sentido, la ex primera ministra recalcó que el acuerdo alcanzado con Musharraf pretende “asegurar una transición a la democracia” y “movilizar a las fuerzas moderadas en la sociedad paquistaní para enfrentarse y contener a los fanáticos y extremistas que están intentando apoderarse” del país.
“Las fuerzas de la moderación y la democracia deben prevalecer sobre el extremismo y la dictadura”, dijo la líder del PPP, quien añadió que “no consentiré nada a la tiranía, sino que encabezaré la lucha contra ella”.
Nawaz Sharif, ex primer ministro exiliado en Arabia Saudí y rival de Bhutto, le telefoneó en la noche para expresarle sus condolencias.
El gobierno estadounidense condenó el atentado contra Benazir Bhutto, cuyos responsables sólo buscan “fomentar el miedo y limitar las libertades”.
“Estados Unidos apoya al pueblo pakistaní en la eliminación de las amenazas del terrorismo, y en la construcción de una sociedad abierta, democrática y pacífica”, dijo el portavoz del Departamento de Estados, Tom Casey.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó el atentado contra la ex primera ministra. “El secretario general está conmocionado” por la explosión de dos potentes bombas al paso de la comitiva de Bhutto el día de su regreso tras ocho años y medio de exilio, señaló la portavoz de la ONU, Michele Montás.
El Gobierno pakistaní había desplegado a unos 20 mil agentes en Karachi para proteger a Bhutto, cuya llegada fue arropada por cientos de miles de seguidores, convocados por el PPP, la formación de Bhutto y principal fuerza de la oposición.

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