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Accidente dejó cuatro muertos y más de 70 heridos
Avión de TACA se estrella en Honduras

• Helio Fallas, ex ministro de Vivienda, y Marta Castillo, vicepresidenta de la Cámara de Industrias viajaban en aeronave accidentada

Eugenia Soto y agencias*
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*Colaboró con esta información el periodista Danny Canales

El avión de TACA que se accidentó el viernes en Tegucigalpa, con un saldo de cuatro muertos y al menos 70 heridos, viajaba con varios costarricenses que por fortuna sobrevivieron al percance.
La aeronave se partió en tres y “es un milagro” que la tragedia no haya sido mayor, de acuerdo con testigos oculares y pasajeros.
“Siento que he vuelto a nacer, que Dios tiene algo especial para mí”, comentó nervioso Norman García, ex ministro hondureño de Industria y Comercio, uno de los pasajeros del vuelo 390 de la empresa salvadoreña Transportes Aéreos del Continente Americano (TACA).
García afirmó que el piloto del avión hizo dos intentos por aterrizar y que en el segundo se produjo el percance, al salirse de la pista y terminar su recorrido en una vía pública.
El accidente causó la muerte de al menos cuatro personas, entre ellas el presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el nicaragüense Harry Brautigam, quien regresaba de San Salvador luego de asistir el jueves a la cumbre de los países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
El diario hondureño La Prensa cuenta entre los fallecidos a la esposa del embajador de Brasil en Honduras, Brian Michael Fraser Neele.
“La señora Janneth Shantall murió en el accidente, su esposo está hospitalizado e ignoramos sus condiciones de salud”, dijo Dennis Hernández, funcionario de la embajada de Brasil, al diario hondureño.
Al igual que Brautigam, el embajador y su esposa regresaban a Tegucigalpa después de asistir el jueves en San Salvador a una cumbre entre los presidentes de Centroamérica y su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
También murió César D'Antonio, el piloto de la aeronave.
Mientras tanto, el portavoz de la Secretaría de Seguridad, subcomisario Iván Mejía, dijo que “existe otra víctima mortal bajo el avión, cuyo cuerpo aún no recuperamos y creemos que se trata del taxista José Romero, que quedó dentro de su carro”.
Un grupo de 23 costarricenses; entre ellos Helio Fallas, ex ministro de Vivienda, y Marta Castillo, vicepresidenta de la Cámara de Industrias; viajaba en el avión, informó la Cancillería de Costa Rica.
La aeronave se salió de la pista del Aeropuerto Toncontín, en el extremo sur de Tegucigalpa, con unos 126 pasajeros y siete tripulantes, según una fuente de TACA, que en principio informó de que los pasajeros serían 142.
El cuerpo del avión se partió en tres entre la cabina y sus alas, mientras que los dos motores se desprendieron.
El ala izquierda le cayó encima a un taxi, en tanto que otro vehículo, un doble cabina, quedó destruido al ser impactado por el aparato, que salió de San Salvador hacia Miami (Estados Unidos) con escalas en Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes de Honduras.
“De milagro no estamos ante una gran tragedia, el avión pudo incendiarse”, dijo a Acan-Efe un oficial del Cuerpo de Bomberos que participó en las labores de rescate de pasajeros.
Los bomberos tuvieron que romper con herramientas la cabina del avión para sacar a los pasajeros que venían en primera clase y a los pilotos y otros miembros de la tripulación.
Transeúntes civiles comenzaron a auxiliar a los primeros pasajeros que salían desesperados del avión, algunos utilizando toboganes, mientras unidades de los bomberos lanzaban espuma para evitar una explosión de la aeronave, que luego comenzó a derramar combustible.
TACA apuntó, en un comunicado, que el avión transportaba 124 pasajeros y especificó que se trata de un Airbus A320-233, matrícula irlandesa EI-TAF, fabricado el 4 de enero de 2001, que a este jueves había acumulado 21.957 horas de vuelo y 9.992 aterrizajes.
Aunque no dio un listado oficial de pasajeros, ni un reporte sobre su estado, anunció
que habilitó una línea telefónica especial de información para sus familiares.
Tras conocer del accidente, Manuel Zelaya, presidente de Honduras, anunció que su gobierno ha resuelto que los aviones comerciales grandes que aterrizan en Tegucigalpa ahora lo hagan en la base militar de Palmerola, unos 75 kilómetros al norte de la capital hondureña.

“En una reciente visita al presidente (de Estados Unidos, George W.) Bush le hablé del tema (de usar esas instalaciones)… porque Toncontín no ofrece las condiciones apropiadas”, expresó Zelaya.
Esa base fue construida por el ejército de Estados Unidos a inicios de la década de 1980 a un costo de $30 millones, como parte de un convenio militar con Honduras que data de 1954.
En Palmerola opera una escuela de aviación de la Fuerza Aérea Hondureña y permanecen unos 400 militares estadounidenses.
El aeropuerto de Tegucigalpa es considerado como de alto riesgo por su ubicación, dentro de la ciudad, que está rodeada de cerros, y por la longitud de su pista, unos 1.300 metros.
Los cerros en el extremo sur dificultan un poco la aproximación de las aeronaves a la pista
, lo que implica una maniobra y mayor pericia de los pilotos, según fuentes oficiales.
Un accidente similar se registró el 1° de abril de 1997 con un avión militar Hércules C-130, del ejército de Estados Unidos que venía de Panamá, con un saldo de tres muertos y siete lesionados.
Ese accidente ocurrió por un error humano, según informaron entonces fuentes oficiales estadounidenses.
Un grupo de expertos inició el viernes la investigación del accidente.
Guillermo Seaman, director de Aeronáutica Civil de Honduras, declaró a la prensa que “se inician las investigaciones” para establecer sus causas.
Las primeras investigaciones las llevarán a cabo técnicos de la aerolínea salvadoreña TA
CA y de la Dirección de Aeronáutica Civil de El Salvador, según Seaman.
Añadió que posteriormente se sumarán expertos de la Agencia Federal de Aviación (FAA, siglas en inglés) de Estados Unidos y de compañías aseguradoras internacionales.
Las autoridades de Honduras también participan en la investigación.
Seaman explicó que “son muchas cosas las que hay que investigar”, entre ellas el estado de la pista, las habilitaciones y experiencia del piloto, el estado del avión y las condiciones climatológicas.
Refirió que recientemente Aeronáutica Civil advirtió a las aerolíneas que operan en Toncontín de que “la pista mojada es un peligro y que tomaran las precauciones del caso”.
Sin embargo, el funcionario insistió en que esto “solo es uno de los factores” que pudieron haber intervenido en el accidente.
Tegucigalpa y otras zonas de Honduras fueron azotadas entre el jueves y el viernes por las lluvias de la tormenta tropical Alma.

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