Atentados en París amenazan recuperación económica de Francia
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Con el cierre de la Torre Eiffel, el Louvre y muchos comercios, la carnicería del viernes en París amenaza con enfriar la incipiente recuperación económica de Francia en tanto los turistas se preocupan por la seguridad y algunos ejecutivos temen las implicancias perdurables para los negocios.

El que debería haber sido un fin de semana de mucho movimiento de compras y visitas a lugares de interés antes de las fiestas de fin de año cayó en una inquietante calma después de los atentados. Una importante feria de fotografía cerró sus puertas; U2 y los Foo Fighters cancelaron los conciertos que planeaban dar en París; la Torre Eiffell sigue cerrada hasta nuevo aviso.

Si bien estos trastornos serán temporales, Francia difícilmente pueda permitirse una interrupción significativa del flujo de turistas que ingresan al país. Es el destino turístico más popular del mundo. Allí los extranjeros gastaron más de $45.300 millones en 2013, informa el Ministerio de Relaciones Exteriores.

“Todo el mundo parece estar al borde las lágrimas”, dijo Ian Plaistowe, turista de 62 años de Yorkshire, Inglaterra, que pasaba en París un fin de semana largo. “Tuvimos que ver los lugares que queríamos visitar desde afuera”.

Tres grupos coordinados de terroristas vinculados a la agrupación militante Estado Islámico atacaron media docena de lugares en París el viernes, lanzando una lluvia de balas contra bares y cafés y matando a casi cien personas en una sala de conciertos. Es el segundo drama de este tipo que ocurre en la ciudad en menos de un año, después que atacantes nacidos en Francia mataron a 17 personas en enero durante ataques contra la revista Charlie Hebdo y un supermercado kosher.

Mesas vacías
En Le Marais, el barrio medieval de callejuelas angostas que es el barrio judío histórico de la ciudad, había relativamente poca gente pese a que el clima estaba inusualmente cálido el domingo. En lugar del típico enjambre de compradores, patrullaban las calles soldados con uniformes de camuflaje y montaban guardia en diversos lugares. El Hotel Turenne, una posada de 41 habitaciones del barrio, dice haber recibido veinte cancelaciones. “En cuanto hay terrorismo, el turismo y el comercio se ven afectados”, dijo la recepcionista Malika Naak.

Los inversores pronostican algo similar. Las acciones del operador de hoteles Accor SA cayeron más que nunca desde agosto debido a la preocupación por el sector turístico el lunes a la mañana, descendiendo 9% Air France-KLM bajó 7%.

En el Boulevard Haussmann el sábado, los turistas admiraban las decoraciones de las vidrieras de las tiendas Printemps y Galeries Lafayette, pero no podían entrar. Ambas habían cerrado, al igual que otros grandes comercios de una de las zonas de compras más importantes de París.

Aun cuando los negocios finalmente abran sus puertas otra vez, la violencia “podría tener un impacto significativamente negativo en la confianza de los consumidores, al menos en el corto plazo”, dijo Howard Archer, economista europeo jefe de la firma de investigación IHS Inc.

La economía francesa está anémica, en tanto el gasto de consumo y los salarios recién comienzan a repuntar tras repetidos esfuerzos del gobierno del presidente François Hollande para impulsar el crecimiento. El producto interno bruto trepó 0,3%  en el tercer trimestre, pero la producción manufacturera estuvo estancada en septiembre y apenas creció en el trimestre.

Los economistas de Goldman Sachs dijeron en una nota a los clientes que la violencia probablemente tenga un impacto negativo de corto plazo en los mercados de valores, que ya están “volátiles y frágiles” debido a la preocupación por el crecimiento mundial. A más largo plazo, las implicancias políticas de una mayor amenaza terrorista, como el avance del partido de extrema derecha Frente Nacional, también podrían poner nerviosos a los mercados, agregaron.



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