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Ningún organismo controla la ejecución del Código Sísmico
Ante el próximo sismo, el país está… preparado a medias
Edificaciones grandes aguantarían, muchas pequeñas y rurales, no



Los recientes sismos de Chile y Haití han hecho abrir los ojos a los costarricenses, que también viven en una zona de alto riesgo.
Costa Rica está a la cabeza de Latinoamérica en construcción sismorresistente.
No obstante, persisten serios defectos en varias de las medidas preventivas contra terremotos.
Entre los factores positivos, está el hecho de que las más importantes obras de infraestructura y edificaciones —residenciales o comerciales— tienden a ser construidas de manera resistente por empresas experimentadas y capaces.
Además, el país cuenta con una cantidad bastante grande de arquitectos e ingenieros especializados en este campo.
No obstante, existen varias deficiencias que podrían causar daños significativos en caso de un fuerte sismo.
Aunque Costa Rica tiene un Código Sísmico, remozado en 2002, al cual todas las edificaciones tienen que apegarse, no existe ninguna entidad encargada de hacer que este se ejecute, dijo Roy Acuña, presidente de la Comisión del Código Sísmico del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos.
La falta de supervisión en el acatamiento de esta normativa sísmica provoca su incumplimiento en algunas construcciones, sobre todo en obras menores.
Otra carencia es la falta de inspección de los materiales, si se diera el caso de que el concreto o la varilla no cumplen las especificaciones indicadas, esto podría causar un peligro serio.
Si la estructura pierde resistencia a causa de un sismo y se demuestra que ha sido por una falla en el diseño, el propietario tiene la posibilidad de reclamar por un máximo de hasta cinco años, según el Código de 2002.
Si el movimiento telúrico es de baja intensidad, “las edificaciones no deben sufrir daños”; si fuera moderada, “pueden presentar algún daño arquitectónico o en los acabados”, y si es alta, las construcciones “pueden sufrir daño estructural, reparable económicamente, pero nunca deben colapsar”, explicó el ingeniero Ronald Steinvorth, presidente de Grupo IECA.
En caso contrario, se puede demandar al ingeniero o arquitecto encargado de la obra por la vía judicial, reclamando daños y perjuicios, y al Colegio de Ingenieros, que podría llevar a la inhabilitación del ejercicio profesional en caso de que se demuestre que hubo de por medio negligencia en sus funciones.



Daniel Zueras
[email protected]


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