Alianza entre Reserva Conchal e INA impulsa la educación técnica en Guanacaste
El Programa de Educación Dual cumple once años fortaleciendo el talento local y ampliando oportunidades para más de 400 personas en la región Chorotega
Reserva Conchal y el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) consolidan once años de colaboración mediante el Programa de Educación Dual.
La iniciativa busca fortalecer la formación técnica y ampliar oportunidades para el talento local, especialmente en Guanacaste.
Desde 2014, el programa combina aprendizaje teórico, desarrollo de competencias y experiencia práctica supervisada.
Al cierre de 2025, más de 400 personas han sido formadas bajo este modelo de educación dual.
El programa se ha posicionado como una de las iniciativas de mayor trayectoria en educación técnica vinculada al turismo.
A diferencia de capacitaciones de corto plazo, este modelo apuesta por una visión de desarrollo social a largo plazo.
“La educación técnica es clave para el desarrollo del territorio”, afirmó Fabián Fernández, gerente general de Reserva Conchal.
Fernández destacó que la meta es formar personas con habilidades que les permitan construir oportunidades sostenibles en sus comunidades.
El programa incluye una etapa de fortalecimiento en inglés y habilidades transversales, seguida de formación técnica práctica.
Las áreas de formación se centran en operaciones de cocina y servicios de alimentos y bebidas.
Este enfoque cobra especial relevancia en Guanacaste, donde persisten brechas en empleo y acceso a educación especializada.
“Cuando acercamos oportunidades de formación al territorio, el talento local se queda, crece y genera impacto”, añadió Fernández.
La alianza demuestra que la educación dual puede replicarse en otros sectores para fortalecer el desarrollo regional.
El modelo permite que las personas mejoren su empleabilidad y proyecten su crecimiento profesional en sus propias comunidades.
Reserva Conchal sostiene que una empresa no puede ser exitosa si las comunidades que la rodean no lo son.
La experiencia de once años confirma que las alianzas público–privadas generan impactos positivos y sostenibles en el ámbito social y económico.