Cada vez que viene un clásico entre Saprissa y Alajuelense, la prensa deportiva nacional arma un alboroto como si se jugara la final del Mundial de Fútbol.
En ocasiones, el clásico se presenta sin definir absolutamente nada en las posiciones y un juego de mero trámite, los colegas lo convierten en un Boca-River o Madrid-Barcelona por el título.
Sin embargo, el clásico del pasado domingo en el Morera Soto, sí era determinante para el equipo local. El Alajuelense se jugaba la posibilidad de mantenerse con vida y meterse en zona de clasificación si lograba derrotar al Saprissa. Caso contrario, una derrota, le costaba nada más y nada menos que perder el título de campeón nacional. De ahí que esta edición del clásico, si era determinante y trascendental para el León y de mucho menor riesgo para el Monstruo. En esta ocasión, el enfrentamiento si ameritaba el ruido de la prensa criolla.
El clásico terminó empatado 1-1, resultado que perjudicó mucho más al Alajuelense que al Saprissa. Los morados se aferran al segundo lugar de la clasificación, prácticamente resignados a que el Herediano se quede con la cima y asegure su puesto en la final por el título y la Liga, obligaba a triunfar para contar con más opciones numéricas de cazar a Liberia o al Cartaginés, dejó escapar dos puntos de oro que hunden aún más sus mínimas posibilidades de clasificarse. El León depende de varios milagros y de combinaciones de resultados para sobrevivir, bien complicados.
La fecha de hoy martes resultará decisiva para conocer el futuro de los pupilos de Óscar Ramírez.
Sporting con 21 puntos recibe a Liberia con 27 y Cartaginés con 26 unidades enfrenta a San Carlos con 20. Lógicamente que el Alajuelense necesita que triunfen Sporting y San Carlos para respirar. Si ganan “Los Coyotes” ya la Liga no los puede cazar. Si triunfan los brumosos suman 29 puntos, una cifra que puede alcanzar la Liga si gana sus dos juegos pendientes. Pero, al Cartaginés le queda un juego más contra Guadalupe.
La verdad es que la Liga no hizo méritos para ganar el clásico, tuvo una presentación floja, sin poder ofensivo, fue un equipo predecible, sin sorpresa, con un 4-5-1 repetido, copiado, que le facilita al rival controlarlo, limitarlo y anularlo. El joven portero Abraham Madriz sufrió un par de sustos y nada más, Saprissa sostuvo el empate, cedió la iniciativa y no pasó apuros en la tediosa confrontación.





































