¿Cómo evitar el juego del gato y el ratón?
En el fútbol, como en todas las disciplinas deportivas, se enfrentan equipos que por diferentes circunstancias son superiores a otros.
En todas las competencias del mundo hay equipos grandes y equipos pequeños, no por tamaño, sino por historia, tradición, títulos logrados, fichajes millonarios y básicamente el costo de la planilla que marca la diferencia.
Por ejemplo: la nómina de Los Ángeles FC. vale $1.400 millones, mientras que la del Alajuelense cuesta $11.3 millones.
El futbolista surcoreano Heung-min Son, recibe por temporada $11.4 millones, suma que supera el costo de toda la nómina del León.
La diferencia es abismal y lógicamente consecuencia del costo de los fichajes y salarios de cada club. Contar con figuras mundialistas de Francia, Escocia, Inglaterra, Corea del Sur, Estados Unidos, Colombia, México y El Salvador, hace que Los Ángeles FC. sea un equipo superior al Alajuelense.
Claro que en la cancha son once contra once, no se disputa el balón con la billetera y la bola es redonda. En el juego de ida, la Concacaf, seleccionó a Washington Ortega como el mejor jugador del partido. El uruguayo fue mejor que todas las estrellas de Los Ángeles FC.
Reconociendo estas diferencias que se presentan desde que se inventó el fútbol, hay un detalle, a la hora de que se enfrentan equipos con estas condiciones, uno más poderoso que el otro, que me llama la atención y es lo que tiene que ver con el juego del gato y el ratón.
Todos hemos visto al gato hacer lo que le da la gana con el ratón, hasta que se lo come. Lo mueve, lo araña, lo muerde, lo bota, lo patea, con un dominio absoluto de la situación. El ratón no tiene oportunidad de contraatacarlo. Está totalmente a merced del gato.
Entonces, Óscar Ramírez debe encontrar la fórmula, para que el partido de mañana entre Alajuelense y Los Ángeles no se convierta de nuevo en el juego del gato y el ratón, como sucedió también en los dos partidos del Cartaginés contra el Vancouver Whitecaps. El partido en La Catedral, la Liga debe jugarlo en toda la cancha y no que se dispute SOLO en la zona defensiva del equipo. Esto le pasó al Cartaginés y al León en el juego de ida y no debe repetirse. Alajuelense tiene que atacar, desplazarse a su zona ofensiva, zafarse de las garras del gato y convertir al ratón en un León que muerda al rival y lo saque de su zona de confort.





































