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¡A una sola voz!
El color rosa como una alerta contra el cáncer de mama inundó ayer la Sabana

¡Una sola voz!
¡Una misma intención!
La lucha contra el cáncer, en especial el cáncer de mama.
Con el color rosado predominando en una mañana caliente y el entusiasmo de colaborar con una buena causa, miles de personas se hicieron presentes ayer en La Sabana para participar en la III Edición de Caminata y Carrera “Corre por mí”.
Todos los ingresos recolectados se ofrecerán a asociaciones y organizaciones caritativas, que luchan contra el cáncer de mama, como son la Asociación Nacional Superando los Obstáculos de la Vida (ANASOVI) y Fundacáncer.
Este evento tiene dos facetas; es competitivo y decenas de atletas lo corren en busca de los mejores tiempos y ganar las pruebas, pero la inmensa mayoría se inscribe no para ganar la carrera, sino para colaborar con los nobles fines y propósito que conlleva. Se trata de unir voces y voluntades contra un tumor que es la principal causa de muerte en mujeres costarricenses.
Por este motivo, el color rosado resaltaba ayer en el pulmón capitalino dentro de varias actividades que incluyeron una caminata que arrancó a las ocho de la mañana, seguida de la carrera de 4 kilómetros que recorrió las calles alrededor del parque de la Sabana hasta la Sabana y otra prueba de 8 kilómetros con un poco más de trazado, pues se desvió por Pavas, competencias todas que lograron reunir a más de 12 mil personas.
Mujeres, hombres, adultos mayores y niños, familias enteras reunidas, cada persona que corría o caminaba quizá en homenaje a algún familiar que hoy padece la enfermedad o por “Ti”, como se bautiza el evento. Hay un solo propósito: hacer fuerza y motivar a la población ante ese terrible mal: el cáncer de mama.
Así, inscritas en las camisetas rosadas, en el pecho o en la espalda se podía leer todo tipo de mensajes con los deseos de las personas, algunos haciendo mención de un integrante de la familia, amiga o vecina, que padece o ha sobrevivido a esta enfermedad, otros sin nombrar a alguien en específico, como uno que decía: “Yo corro por tres angelitos”.
Niños pequeños en sillas de ruedas; adultos orgullosos caminando aferrados a su bordón; personas no videntes; en fin, toda una legión de almas, corazones y voluntades unidas por una sola causa: llamar la atención sobre esta lacerante enfermedad.
Pero, no todo es caminar, motivar, recrearse y hacer un buen ejercicio.
Otros llegan a competir y a ganar en un magno evento que se va consolidando, que cuenta con un amplio grupo de empresas patrocinadoras y donde al final todos son triunfadores, tanto quienes llegaron de primeros en las pruebas competitivas, como el último caminante que sonrió al pisar la meta.

Dinia Vargas
[email protected]


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