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Miércoles 12 Mayo, 2010


Sobre el tema (de la nueva Casa Presidencial) se nos convocó a tres colegas y a mí para opinar sobre el asunto y nuestra primera pregunta, sin respuesta, fue la escogencia de ese sitio

A propósito de la nueva Casa Presidencial

Como siempre, muy acertadas las observaciones de don Alberto Cañas en su columna Chisporroteos del periódico LA REPUBLICA del sábado 8 de mayo en relación con la “Futura Casa Presidencial”.
Me refiero a este tema pues obviamente es un tema inherente a nuestra profesión de arquitectos, de lo contrario no lo haría sobre temas que ignoro, que son muchos. Sin embargo, es preocupante darse cuenta de que si se cometen errores tan elementales en nuestro campo, es posible que lo mismo suceda en otros sectores como el económico y el sector social, donde nuestra única esperanza es que los expertos en esos temas hagan sus denuncias pues, de lo contrario andaríamos muy mal.
Bien apunta don Alberto la necesidad de que en casos como este se consulte a expertos en el tema, urbanistas en este caso, antes de tomar una decisión de este tipo. Debo reconocer que sobre este tema se nos convocó a tres colegas y a mí para opinar sobre el asunto y nuestra primera pregunta sin respuesta fue la escogencia de ese sitio.
Ante la ausencia de un criterio verdaderamente integral en la conducción del país, llamémoslo planificación integral, proyecto país o socialdemocracia, tan coherentemente aplicada después del 48 y que ya cumplió muy bien su cometido hasta los años 80, los gobiernos de turno se limitan a apagar incendios cuando estos suceden sin prevención alguna.
No debemos olvidar que para los políticos “planificación” es sinónimo de planificación económica únicamente. Sobre el mismo tema de infraestructura y medio ambiente únicamente, veamos algunos ejemplos.
La carretera a General Cañas a San Ramón, construida en los años 60, con amplio espacio y cortes de terreno adecuados, pero solo con dos carriles o tres carriles para subir y puentes de solo dos carriles.
La famosa carretera a Caldera, iniciada hace 30 años, terminada este año con las mismas características.
La carretera del Zurquí, con las mismas características de las anteriores, pero con el agravante para las dos últimas de cortes de terreno inadecuados cuyas consecuencias hoy mismo padecemos.
El famoso Estadio Nacional, un excelente proyecto capaz de detonar el más envidiable desarrollo a su alrededor en cualquier sitio que se le ubique, sueño de cualquier inversionista que hubiera donado los terrenos necesarios para su ubicación con tal de beneficiarse de su capacidad generadora de desarrollo económico, se ubica nada menos que en el único pulmón de la ciudad de San José, condenado a desaparecer por las razones anteriormente expuestas.
Además se trata de enmendar este error garrafal con el “Parque del Bicentenario” en la cuenca del río Virilla que de hecho debe ser zona de protección y que presenta más vocación para el alpinismo que para la práctica del fútbol por la pendiente de sus márgenes.
Este fenómeno es algo así como si los neoyorquinos hubieran permitido ubicar el estadio de los Yanquis el Parque Central de Manhattan a cambio de la reforestación de las márgenes de los ríos “Este” y “Hudson”.
También pudimos declarar parque nacional los 50 metros inalienables de la zona marítimo terrestre y superar con creces el Parque de la Sabana. Por dicha que tenemos a don Miguel Carabaguíaz que se salió con las suyas y dio inicio al tan necesario sistema de transporte urbano mediante la infraestructura ferroviaria olvidada.
Volviendo al tema de la Casa Presidencial, la miopía en este país es de tal magnitud, que no solo se piensa ubicar este importante inmueble en ese sitio, sino que el proyecto del edificio nuevo de la Asamblea Legislativa sigue su curso posiblemente financiado también por el BCIE en esa misma zona de valor histórico importante para nuestro escaso patrimonio arquitectónico.
A nadie se le ha ocurrido pensar en revisar lo viejos proyectos de Centro Cívico, o si no sería conveniente consultar a urbanistas sobre otras posibilidades técnicamente más recomendables, como dice don Alberto Cañas.

Manuel Gutiérrez R.
Decano Facultad de Arquitectura UACA