A 100 días del Brexit las empresas británicas siguen a ciegas
Minouche Shafik, vicegobernadora del Banco de Inglaterra, en la cumbre Bloomberg Markets Most Influential. Bloomberg/La República
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Pubs, minoristas, aerolíneas. Cualquiera sea el tipo de empresa, es probable que esté buscando respuestas a lo que el Brexit va a significar.

A casi 100 días de que el Reino Unido votase a favor de abandonar la Unión Europea, las empresas continúan en la oscuridad. Theresa May, primera ministra británica, ha revelado poco sobre su estrategia para una salida de la Unión Europea, por lo que los ejecutivos de empresas están teniendo que tomar decisiones de inversiones y contratación sin ninguna claridad sobre cómo será el clima empresarial o lo fácil que le resultará al Reino Unido seguir comerciando con el bloque de 500 millones de personas.
El anuncio de Capita, la empresa de servicios que gestiona la tasa de peaje por congestión en Londres, sirvió de recordatorio al informar que no alcanzará las previsiones debido a una desaceleración de ciertos negocios desde el referéndum. Parte de ello estuvo relacionado con “continuos retrasos en la toma de decisiones por parte de los clientes”, algo que el Banco de Inglaterra también ha subrayado como un riesgo.
La incertidumbre se cierne sobre una economía que ha demostrado una fortaleza mayor de lo previsto desde el referéndum de junio. El Reino Unido se enfrenta a una relación más reducida con su principal mercado de exportación, y los economistas sondeados por Bloomberg prevén que el ritmo de crecimiento se reducirá más de la mitad el próximo año.
“El Gobierno no tiene un plan, y hasta que lo decida, resulta muy difícil prepararse”, dijo Thomas Sampson, profesor de la London School of Economics. “A corto plazo, la incertidumbre puede provocar una caída de la actividad, pero esto es un tema distinto de lo que ocurrirá a largo plazo, cuando cambie la relación con la Unión Europea. Eso me preocupa mucho más”.
En lugar de actuar rápidamente para salir de la Unión Europea, la postura del Gobierno británico ha sido lenta y medida. Puede que las negociaciones formales para una salida del bloque solo comiencen el próximo año y tardarán dos en concluir, con lo que cualquier pista sobre la nueva relación se alargará en el tiempo.
La cervecera Shepherd Neame dice que el Brexit “presenta cierto grado de incertidumbre legal y económica” y “tiene presente la posibilidad de una desaceleración”. La cadena minorista de materiales para reparaciones en el hogar Kingfisher manifestó que su negocio aún no ha sufrido un impacto directo pero que ha creado “un grupo de trabajo” para que esté al corriente de los avances. Otros están recurriendo a la ayuda externa: la demanda de consultores ha aumentado un 10% respecto del año pasado.
No son solo las empresas nacionales las que están barajando opciones. La aerolínea alemana Deutsche Lufthansa está estudiando si tendría que cambiar la frecuencia de vuelos y los tipos de aeronaves en sus rutas hacia el Reino Unido por el cambio de la demanda tras la votación del Brexit.
Un punto determinante para el futuro será si el Reino Unido consigue negociar el modelo “a medida” que quiere May, en el que el Reino Unido mantenga acceso al mercado único pero limite la inmigración, según Niraj Shah, economista de Bloomberg Intelligence. Esto podría establecer líneas rojas en ambos lados, dificultando un acuerdo o incluso dando lugar a un “Brexit duro” en el que el Reino Unido abandone completamente el mercado único.
“La realidad de un proceso prolongado de retirada de la Unión Europea significa que todavía sabemos muy poco acerca de la naturaleza de los futuros acuerdos comerciales”, dijo Minouche Shafik, vicegobernadora del Banco de Inglaterra, en la cumbre Bloomberg Markets Most Influential que tuvo lugar en Londres. “Esta incertidumbre pesa sobre el futuro de las inversiones empresariales”.

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