Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 5 Mayo, 2014

Para mejorar la situación de desigualdad es de primordial importancia la movilidad social. Y no es discutible que la educación es la mejor herramienta


Urge calidad educativa

La igualdad de las personas es tema que siempre ha estado presente en el debate político con relación a la libertad, la dignidad y la solidaridad humanas.
Para los socialistas la igualdad material es objetivo básico; para el Estado de derecho la igualdad ante la ley es sine qua non; para los socialcristianos la igualdad como hijos de Dios y fundamento de la fraternidad es básica; para los liberales la igualdad de oportunidades es un objetivo central.
Y ahora, como lo he comentado en anteriores Disyuntivas, incluso para los organismos financieros internacionales la igualdad es importante para el crecimiento y la estabilidad económicos.
La creciente desigualdad en muchos países desarrollados y en desarrollo ha creado un renovado interés en este tema.
Si eso ya era así lo es aún más después del libro “Capital en el Siglo XXI” del joven economista francés Thomas Piketty, que rápidamente ha concentrado la atención de las mejores universidades y es el libro de no ficción más leído en la lista del New York Times.
Para mejorar la situación de desigualdad es de primordial importancia la movilidad social. Y no es discutible que la educación es la mejor herramienta para promover las posibilidades de ascenso en la escala económico-social.
La ministra de Educación designada Sonia Marta Mora señala: “sin duda el tema que urge es la calidad educativa”. Y agrega: “No tengo la menor duda de que será central poner la educación al servicio del objetivo de revertir las desigualdades”.
El servicio de revertir las desigualdades que en nuestro país se han acrecentado en las últimas décadas.
Y para que la educación cumpla ese cometido es indispensable mejorar la calidad de la educación pública.
Sé que valiosos estudios recientes señalan que las causas de la deficiencia en la calidad de nuestra educación radican más en las condiciones familiares y personales de los alumnos que en la diferencia pública-privada.
Pero en esos estudios la repitiencia es el más influyente de esos elementos familiares y personales, y esa repitiencia es el doble en el sector público. De manera que la diferencia en resultados como la prueba PISA sigue, en buena medida, dependiendo de la educación pública.
Y para enfrentar esa circunstancia creo que la calidad de los docentes es el elemento fundamental como lo demuestra la educación de Finlandia.
Someter a pruebas sobre el conocimiento de los contenidos a los profesores de secundaria, tal como ya lo demandó la Sala Constitucional para su nombramiento, es la más eficiente medida para este objetivo.
Por supuesto no es un tema fácil. Pero hay que resolverlo. Hace unos años la falta de profesores titulados en matemáticas y ciencias parecía ser la causa de que los resultados en bachillerato de esas materias fuesen los más pobres.
Luego tuvimos profesores titulados en universidades de muy pobre calidad y los resultados siguieron siendo deplorables. Es hora de que los jóvenes reciban sus conocimientos de quienes sí los posean.

Miguel Ángel Rodríguez