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“Si tengo que reconocer que alguien ya debe irse, lo reconozco”, dijo Presidenta
Laura no descarta cambios en gabinete

Mandataria valora revivir plan fiscal o presentar uno nuevo

A menos de un mes para cumplir dos años en el poder, la presidenta Laura Chinchilla no descarta realizar cambios en su equipo de trabajo.
Pocas horas después del accidente de tránsito que sufrió su esposo José María Rico, y antes de reunirse con un grupo de “connotados economistas”, la mandataria ayer le concedió una entrevista a LA REPUBLICA.
Confesó que continuará impulsando la reforma tributaria, aunque no descarta presentar una nueva propuesta. Además girará medidas para contener aún más el gasto y mejorar la recaudación fiscal.
Al mismo tiempo que minimizó el escándalo en que se vieron envueltos su vicepresidente Luis Liberman; Leonardo Garnier, ministro de Educación, y su hermano Adrián Chinchilla, tras recomendar a una empresa para una consultoría de Recope.
Hoy (ayer) LA REPUBLICA da a conocer que a casi dos años de gestión no se ha cumplido ni el 40% de las metas impuestas a 2014, ¿cómo califica el desempeño?
A mitad de gobierno el cumplimiento debe oscilar entre el 30% y el 50%. Pero es importante que se garantice el 100%. En infraestructura es donde tenemos mayor rezago porque si bien los recursos los hemos tenido, los procesos de contratación administrativa nos atrasaron. ¿Cuál es la buena noticia? Que en el primer trimestre del año conseguimos finalmente, las autorizaciones contraloras a todos los proyectos importantes de mi administración. Es decir, que ya en infraestructura no nos queda más que ejecutar.

¿Se siente satisfecha?

Me siento satisfecha, el único gran escollo que ha tenido mi administración es el tema fiscal.

¿Y la situación financiera de la Caja?

Cuando hablo de difícil situación fiscal, me refiero a la débil situación financiera del sector público, no solamente nos encontramos con un déficit del 5%, sino que también hay muchas instituciones en estado de quiebra, como Racsa, Japdeva, el INVU, el CNP, el AyA y la más grande de ellas, la Caja. Ahí es donde tenemos grandes dificultades, porque se deben tomar muchos tipos de medidas.

Viendo el panorama actual, ¿cumplirá con las promesas?

Estoy convencida de que lo vamos a sacar, porque el financiamiento que comprometimos para esto, casi que quedó asegurado a sabiendas de la difícil situación fiscal que tendríamos. Además, nos aprobaron un impuesto especial para seguridad que garantiza que, haya o no reforma tributaria, los esfuerzos en ese campo nunca se nos van a caer.

Excluyendo seguridad, ¿qué otros programas se verían afectados sin el plan fiscal?

No debería cambiar las metas que nos planteamos, pero podría darse, en caso de que las tasas de interés suban en demasía y si los diputados además de no darnos la reforma fiscal, tampoco nos dan los mecanismos para negociar una mejor deuda externa. Ese incremento de tasas de interés, nos frena el dinamismo del crecimiento económico, de la generación de empleo y nos encarece los costos para proyectos sociales. Sin embargo, espero echar mano a un conjunto de medidas que nos permitan una situación relativamente sostenible.

¿Cuáles son esas medidas?

En las últimas 24 horas venimos valorando los escenarios económicos en caso de que la reforma tributaria se atrase o no se pueda seguir tramitando. Para ello vamos a pensar en otras acciones de naturaleza paliativa y que anunciaríamos la próxima semana. Vamos a seguir trabajando con lo que tenemos, pero es probable que tengamos que adicionar algunas cosas.

¿Cuáles otras cosas?

Vamos a hacer un llamado a los diputados para que aceleren el trámite de algunos proyectos y a hacer lo posible para que dentro de la administración pública podamos incrementar todavía más la recaudación y pensar en otras medidas de contención del gasto.

¿Se contempla presentar una reforma alterna?

Voy a estar dispuesta a escuchar a quienes han dicho que esta no es la reforma, para ver qué proponen, y si es que hay una posibilidad de tener algo que garantice la unanimidad en el país, lo haremos. Si no, por lo menos el debate valdrá la pena para más adelante, es muy probable que esta reforma tributaria así no logre seguir caminando ni siquiera en mi administración y en aras de la responsabilidad con que nos toca gobernar sea para mí o no, el país debe ir buscando una salida.

¿Pero siente que es difícil que el plan fiscal se apruebe en su administración?

Veo difícil que nos beneficie, en caso en que efectivamente retomemos el trámite —dependiendo de lo que diga la Sala IV—, creo que habrá entre tres y seis meses de atraso adicional, entonces difícilmente sería una reforma cuya recaudación nos tocaría.

¿Políticamente no es irreal pensar que la reforma se apruebe durante esta administración? Tomando en cuenta que las elecciones están a la vuelta de la esquina.

Ha sido difícil todo con esta reforma tributaria, pero creo que lo más importante es que si el país llega a la próxima campaña electoral y no se ha logrado resolver el tema tributario, como mínimo los candidatos deben decirle al país cómo van a resolver el tema. No obstante, ojalá la campaña electoral sirva para que haya acuerdos sobre la necesidad de entrarle al tema fiscal. Si lo hemos logrado resolver para entonces, en buena hora, le dejaremos esa herencia al próximo gobierno. Los políticos le tienen temor a esto, porque el costo es muy alto, vea lo que me ha correspondido a mí, aquí solo pérdidas, pero es un asunto de responsabilidad donde tarde o temprano hay que tomar una decisión.

¿Cree que se equivocó en pactar con Ottón Solís?

En lo absoluto, si volviera a pasar la película, vuelvo a hacer lo que hice, fue lo que las circunstancias me permitieron hacer, pero además la negociación ha sido una de las más dignificantes que he tenido en mi vida. Fue compleja y dura, pero no hubo más que eso, y así debe ser la política, las negociaciones no deben implicar más de lo que hay sobre la mesa. Fue una negociación con base en convicciones, ideas y políticas que defendemos. Reconozco en ellos una grandeza, porque la lógica tradicional le dice al político: no se alíe con el gobierno para los temas que son impopulares, y ¿qué más impopular que una reforma fiscal?

¿El PAC seguirá siendo su mayor aliado?

Mi mejor aliado puede ser cualquier fuerza política o social que simple y sencillamente quiera ayudarnos a que las cosas salgan. Nunca nos hemos cerrado a la negociación con ningún partido. Negociamos con el PAC porque fue el único partido que estuvo dispuesto a levantar la mano, pagar un costo político y ponerse a la par del Gobierno.

¿El PAC le pide presentar una reforma alterna y cumplir con el pacto? ¿Está dispuesta a ello?

Vamos a estar conversando con ellos y no quiero adelantar nada todavía. Aquí lo importante es que en los próximos días le hablemos con franqueza al país y le digamos que posiblemente vamos a tener que acoger algunas medidas adicionales durante los próximos dos años, mientras seguimos tramitando esta o cualquier otra reforma. En lo que respecta a una reforma fiscal nueva, a mí me gustaría, si es que vamos a ese escenario pues todavía no lo puedo confirmar, obviamente escuchar de previo a algunos sectores.

¿Esas medidas son más contención del gasto y mejor recaudación fiscal?
Sí, por ahí va.
¿Pero no sería dar la razón a los opositores al Plan fiscal, de que su gobierno no estaba haciendo los recortes adecuados?
No, vamos a ver... No necesariamente vamos por ahí, prefiero no adelantarlas y justamente por eso hoy (ayer) tenemos esta reunión con seis economistas para escuchar sus ideas, en realidad estamos barajando varias cosas. Nosotros no hemos aflojado, el año pasado logramos reducir el déficit en un punto, pero estamos llegando a un límite, entonces tenemos que ver qué otras cosas agregar.

El gasto público sigue creciendo, aunque a un ritmo menor, principalmente en las instituciones autónomas y descentralizadas, ¿se girará una directriz para que estas entidades se aprieten más la faja?

Lo hemos venido haciendo, el gran problema con el empleo público, que es uno de los principales disparadores del gasto, es que hay mucho derecho adquirido garantizado por la Constitución, que si bien es necesario entrarles a esos temas, el impacto de las medidas no va a ser inmediato, sino que requerirá entre cinco y diez años. Entonces lo que estamos tratando es ver tipo cuáles medidas podemos combinar para que haya un impacto inmediato que es el que a mí me va a interesar, porque en estos dos años hay que ver cómo logramos que la situación fiscal no desestabilice la economía, que es mi principal objetivo.

Hoy (ayer) se reunirá con el vicepresidente Luis Liberman, con Alberto Trejos, Alberto Dent, Eduardo Lizano, Fernando Naranjo, Edgar Ayales y Francisco de Paula Gutiérrez. ¿Alguno de ellos sería el nuevo ministro de Hacienda?

Tenemos una lista corta, tres o cuatro nombres, pero por respeto a ellos, no podría confirmarle los nombres.

Sobre los cuestionamientos al vicepresidente Liberman y al ministro Garnier, ¿continuarán en su cargo mientras la Fiscalía investiga?

Me mandaron las notas —que enviaron los funcionarios—, las vi y efectivamente buscan dar una referencia que fue solicitada en el marco de la contratación. Ellos me aseguran que ese fue el propósito, y yo no tengo por qué no creerles. Difícilmente si quisieran hacer algo impropio, dejarían un rastro de esta magnitud, cuando habría bastado con una llamada. Pero de verdad que uno ve lo que hay, y no se ve una intención de forzar a la administración pública a tomar una decisión. Cómo algún ente de investigación pueda calificar estas gestiones, quedará en manos de ellos.

¿No es una causante para dejar sus cargos?

No, en absoluto, no tal cual están presentados los hechos en este momento.

¿Y su hermano qué papel desempeña en el Gobierno?

El no es parte del Gobierno, su actuación fue imprudente, lo quiero mucho, me ayuda en algunas cosas que le consulto, como consulto a amigos, a papá y a mi esposo. Es una persona sumamente seria, pero no me parece apropiado por las suspicacias que genera, que haya hecho una cosa como esta. No he podido hablar con él, ha estado en un viaje un poco complicado, pero ya le mandé a decir que debió pedirme mi consejo, que no era necesario para él dar un testimonio de un trabajo que se dio en campaña, pudimos pedírselo a alguien que no fuera familiar mío.

Le parece ilógico que hayan actuado tan ingenuamente, pero el Director de Tributación cometió un hecho igual y le costó el cargo, ¿no son casos similares?

No, por ahora y hasta donde tenemos evidencia, solo podría calificarlos como situaciones que tuvieron una motivación absolutamente sana. Pero si alguna entidad lo califica de manera diferente tendremos que respetarlo.

Se le cuestiona por la elección de su gabinete, ¿siente que se equivocó en algunos nombramientos?

No, es muy difícil, en realidad a la gente se le pone a prueba en la marcha, algunos no lograron manejar la dinámica de la gestión pública y se fueron haciendo a un lado, otros enfrentaron circunstancias particulares que también los obligaron a retirarse. Más allá de las personas, se están alcanzando las metas, que es lo importante.

Algunos gobiernos acostumbran realizar cambios en su gabinete a la mitad de la gestión, ¿contempla esta medida?

En realidad, en cuanto a temas de cambio no descarto nada, soy muy flexible, si tengo que reconocer que alguien ya debe irse, lo reconozco. De momento, estoy más concentrada en ver a qué medidas adicionales podemos echar mano en materia fiscal, pero ya veremos como parte de una evaluación general que hemos venido haciendo, el tema del equipo de trabajo.

Algunos sectores critican su firmeza, pues cuando sus ministros fueron cuestionados nunca les pidió la renuncia, sino que esperó hasta que ellos dimitieran, ¿qué opina?

Es muy difícil saber lo que pasa, la gente saca sus conclusiones y me parece que es cuestiones de estilo. Si por firmeza quisieran ver como un Presidente hace escaneo público de alguien que ha procurado servirle al país, eso no lo voy a hacer. No me gusta, no es mi estilo. La gente comete errores, a veces graves, lo importante es resolver el problema. Se han resuelto todos, que se han tomado más rápido o menos, para mí consiste en una firmeza de convicciones y creo que difícilmente se le puede pedir más a un Presidente que se haya sostenido con una reforma tributaria tan controversial. La firmeza tiene que ver con sostener las grandes decisiones, no tiene que ver con si se hace escaneo público de la gente que lo acompaña a uno.

¿En algunos casos su respuesta pudo ser más rápida?

Sí. Pero todo ha sucedido como ha sucedido. Es posible que me haya afectado mi imagen, pero para mí lo importante es decirles a los costarricenses que vamos a sacar las cosas, a excepción del tema fiscal, que todo el mundo sabe que es controversial, complejo y difícil de resolver para cualquier administración.

¿Qué conversó con Figueres el miércoles?

Sobre la agenda nacional y en el caso de don José María siempre es importante ver cómo sus actividades internacionales pueden apoyar las gestiones que Costa Rica realiza en organismos mundiales. A don José María le tocó una situación muy similar a la mía a la mitad de su gobierno. Hablamos de los cambios de gabinete que él hizo, intercambiamos opiniones, no hay duda de que hay algunas similitudes entre las administraciones. También hablamos de medidas fiscales que podríamos utilizar y cuáles a él no le funcionaron siendo presidente.

¿Cómo ve el 1° de mayo?

Es una votación importante, confío en que la decisión que llegue a prevalecer sea positiva, que sea siempre para mejorar la gobernabilidad del país.

¿Ve al PLN en el directorio?

Me gustaría verlo, pero si hemos logrado sobrevivir este año con el proyecto de ley más controversial con un directorio de oposición y un presidente legislativo que no cree en esta reforma, aquí podemos enfrentarnos a cualquier cosa de ahora en adelante.

Natasha Cambronero
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