Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 2 Febrero, 2015

¿Queremos reducir pobreza y desigualdad y tener prosperidad para todos? Tengamos docentes excelentes


Disyuntivas

Formación y selección de profesores excelentes

Todos lo afirmamos: una buena educación para los jóvenes es esencial para que se generen empleos en la economía formal, para aumentar la productividad y para disminuir la pobreza y la desigualdad. Y es evidente que la buena educación depende de excelentes profesores. Así lo confirma el informe Profesores Excelentes producido para el Banco Mundial por Barbara Bruns y Javier Luque.
A nuestro país y a buena parte de América Latina la transformación demográfica, presenta una gran oportunidad para mejorar la calidad de los docentes. Como disminuye la proporción de población menor de 18 años, el peso relativo de los profesores necesarios para atender a todos los jóvenes también disminuye.


Algunos países incluyendo el nuestro, utilizan esta circunstancia para disminuir el número de alumnos por clase. Pero no ha sido así en naciones con mejores resultados de aprendizaje que los nuestros.
El informe mencionado señala: “Singapur, República de Corea, China y Japón mantienen de manera deliberada proporciones alumno-profesor relativamente altas, de modo de disponer de recursos que permitan pagar mejores salarios, tener días de clase más largos y realizar inversiones no salariales eficaces en función de los costos”.
Calculan esos autores, que por ese cambio demográfico, con 18 alumnos por docente en preescolar y con 20 en primaria y secundaria, para 2025 tendríamos en Costa Rica posibilidad de mantener la cobertura del 100% en primaria que ya tenemos, y de alcanzar el 90% en los otros dos niveles, y tener una buna economía en el número necesario de profesores. Esto permitiría elevar el salario promedio de los docentes en un 34%.
El salario promedio de los docentes ya ha aumentado significativamente en comparación con el de otros profesionales desde los años 90. Con una política de contratación como la descrita, el aumento de los salarios posible para maestros y profesores sería de un 34. De esta manera el nivel de pago a los maestros sería tal que estarían en el percentil 87 de la distribución general de los salarios. Eso significa que solo un 13% de la población tendría ingresos salariales superiores a los de ellos.
Este sería un muy importante elemento para atraer a la docencia a personas con las mayores calificaciones, como en general ocurre en los países que tienen los mejores sistemas educativos.
Pero claro que no es suficiente. A la par sería necesario asegurar que las universidades formen bien a los docentes, lo cual se consigue si el Estado solo contrata a quienes pasan pruebas exigentes de conocimientos. Con esa circunstancia solo serían apetecidos los cursos de formación de docentes que los formaran con los mejores métodos para enseñar y con muy buen saber de sus materias específicas. Ello implicaría que los formadores de docentes tendrían que incluir en sus programas, como se hace en Cuba con buenos resultados, una buena proporción del tiempo dedicado a la práctica de la enseñanza.
Además sería necesaria una constante evaluación del cumplimiento de los profesores en sus clases, para propiciar una continuada capacitación, dedicación y selección y que sea necesario ser buen docente permanentemente, para seguir en el cargo
¿Queremos reducir la pobreza y la desigualdad y tener mayor prosperidad para todos? Asegurémonos de tener docentes excelentes.

Miguel Ángel Rodríguez