Con la espontaneidad de un niño
Miles de costarricenses salieron a las calles a saludar, y esperar al presidente Barack Obama, quien se mostró muy espontáneo, y hasta bailó con los niños en la Casa Amarilla. Marco Monge/La República
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Con su carisma, Obama se ganó a los ticos

Con la espontaneidad de un niño

Pese a medidas de seguridad, ciudadanos al menos se acercaron a la caravana presidencial

Ese avión que muchos costarricenses esperaban llegó 20 minutos antes, trayendo a una de las personas más importantes del mundo.
Vestido de traje azul oscuro, camisa blanca, y corbata gris, bajó del Air Force One, un sonriente Barack Obama, presidente de Estados Unidos.


Lo primero que hizo fue saludar al canciller Enrique Castillo, y al científico Franklin Chang que lo recibían en el Aeropuerto Juan Santamaría.
Pero no más tocar tierra, la espontaneidad le ganó, poniendo a sudar a su Servicio Secreto. Cuatro jóvenes de diferentes colegios de Alajuela, que acompañaban al científico costarricense, fueron llamados para la primera foto con Obama quien en español y en inglés los saludó mientras posaba frente al Air Force One.
Tras abordar el Cadillac negro, salió rumbo al Hotel Intercontinental, donde se topó con miles de costarricenses que salieron a la Autopista General Cañas, quienes como niños, se olvidaron por instantes de los problemas que vivimos en el país, y efusivamente saludaron con banderas y carteles al presidente Obama.
Y eso fue lo que más se pudo observar, personas que corrían por la Autopista, diciendo adiós con las manos y hasta tirando besos, retando a los oficiales de Tránsito y a los agentes del Servicio Secreto, dándole un recibimiento muy “a la tica” al mandatario.
La embajadora de Estados Unidos Anne Andrew, posteó en una red social que eso fue lo que más le gustó al Presidente, ya que estaba encantado de ver a tantos costarricenses saludando.
Ese hombre carismático, que la mayoría solo ha visto por televisión se mostraba así a los ticos, espontáneo y rompiendo el protocolo varias veces.
Para sorpresa de muchos, recorrió minutos antes el Paseo Colón, y la avenida segunda, saludando desde “La Bestia”, como le dicen al Cadillac negro que lo transporta, a las personas que salieron a esperarlo desde muy temprano.
En la Casa Amarilla, lo recibió Laura Chinchilla, junto con un grupo de niños —más niños— que estaban en las afueras de la institución. Con ellos jugó, bromeó y hasta cantó y dijo que mejor les dejaba la interpretación a ellos, porque su canto no es bueno.
Pero el tiempo comenzaba a ganarle, era hora de atender a los medios, y más tarde reunirse con los presidentes de la región.


Raquel Rodríguez
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