Alberto Cañas

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CHISPORROTEOS


La señora Presidenta anuncia un nuevo viaje al exterior, y nuevamente anuncia que va en busca de fondos y financiaciones.
No hay duda de que Costa Rica es el único país del mundo donde el Jefe de Estado se dedica a gestionar fondos en el exterior. Y, además, el único cuyos embajadores no sirven para conseguir o siquiera gestionar fondos, de suerte que, tratándose de un país pequeño, es para lo único que podrían servir, lo cual es una razón plausible para prescindir de ellos.
Que es precisamente lo que está procurando hacer el Ministro de Relaciones Exteriores, principalmente con los embajadores que fueron nombrados porque sí, sin que tuvieran preparación o experiencia ni pertenecieran al cuerpo diplomático profesional que tiene el país.
Se me ocurre que si los embajadores que serán despedidos, son luego sustituidos por diplomáticos profesionales, talvez la presidenta pueda quedarse en San José gobernando, que es para lo que los costarricenses la eligieron.
El señor Carabaguíaz, que es de los pocos funcionarios públicos que saben lo que están haciendo, ha mencionado que lo que se debió haber hecho paralelo a la frontera norte, era un ferrocarril y no una carretera.
De este ferrocarril, con el nombre de Ferrocarril a Río Frío, el primero que habló fue don Cleto González Víquez, y a fe que si se hubiese acordado emprenderlo ahora y confiado al organismo que dirige el señor Carabaguíaz, la obra habría avanzado con seriedad, y sin los relajines que se han venido a descubrir. No sé por qué se me ocurre que muchos de esos chanchullos que se descubren continuamente se pueden originar en las ausencias de la Presidenta de la República, que es la llamada a vigilar las cosas que ocurren en el gobierno.
Un corresponsal con seudónimo me pregunta si yo creo que eso de que la Sala Constitucional se oponga a la tarifa de las multas alegando que son excesivas, es constitucional. Las tarifas, me dice, no son materia constitucional sino legal, y la Sala no está llamada a pronunciarse sobre legalidades sino tan solo sobre lo constitucional. La sala no tiene nada que decir sobre las cosas que no le gustan. Solo sobre las que chocan con la Constitución.

Alberto F. Cañas