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Día Mundial de la Población

El 11 de julio de cada año se celebra el “Día Mundial de la Población”, instituido por la ONU en 1989 para proponer al mundo un espacio de reflexión acerca de la urgencia y los retos que representan los temas demográficos globales.
Este año la población mundial alcanzará los 7 mil millones de habitantes, de acuerdo con el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). No es por casualidad que el lema por ellos propuesto, para el presente año es “Llamando la atención sobre los urgentes temas globales”. Este llamado es un grito desesperado a las autoridades de cada país y a los líderes globales para que se ocupen de los temas que agobian a la población mundial, en especial, aquellos que reducen la dignidad humana, como la falta de acceso a los servicios de salud, la falta de empleo y en especial el hambre.
Al llegar a los 7 mil millones de personas, la cuarta parte de ellas son menores de 25 años y en 57 países, un 40% de la población se encuentra por debajo de los 15 años, lo que refleja las oportunidades y simultáneamente, la magnitud del reto a mediano plazo para atender las necesidades de esta población hoy adolescente.
A pesar de las políticas locales para impulsar la educación y el desarrollo de los jóvenes, 82 millones de adolescentes que hoy se encuentran entre los diez y los 17 años, se casarán antes de cumplir los 18 según la ONU; y el embarazo continuará siendo la principal causa de muerte a nivel mundial para las jóvenes entre los 15 y 19 años.
El crecimiento y la estructura demográfica se han convertido y seguirán siendo un reto para todas las naciones; la razón es sencilla, entre el año 600 d.C. y el año 1800 la población mundial se duplicó, es decir, se requirieron 1.200 años para lograrlo. Sin embargo, solo nos ha llevado 41 años pasar de 3.500 millones a 7 mil millones en el presente año.
En medio de todos los problemas, el mayor desafío de la humanidad es, ¿cómo continuar alimentando una población que crece exponencialmente? En los años 50 del siglo XX existía en promedio una hectárea de tierra arable por cada dos personas. Hoy, con 7 mil millones de personas, esa misma hectárea debe generar alimentos para 3,4 personas (un 66% más que en 1950), y en 2050, con una población estimada de 9.100 millones de personas, esa misma hectárea deberá producir alimentos para cinco personas. Actualmente la FAO estima que se requiere incrementar en un 71% la productividad del suelo para poder atender el reto del año 2050. Todo ello sin considerar los eventuales daños que puedan causar a las cosechas fenómenos como el calentamiento global.
El reto de la alimentación es gigantesco, en 2008 cerca de 850 millones de personas en el mundo sufrían de hambre y, según la FAO, subió a casi 1.000 millones como consecuencia de la crisis financiera que azota al mundo. El desafío del crecimiento demográfico ha estado siempre presente en la humanidad, a finales del siglo XVIII Malthus, economista inglés, llegó a la conclusión de que las hambrunas y las enfermedades terminarían por resolverlo. Pero hasta hoy, la tenacidad y el empeño humano han negado la verdad a Malthus. La Revolución Verde de los años 60 por ejemplo, multiplicó la productividad del campo gracias al mejoramiento de las semillas, los fertilizantes y los productos químicos para combatir las plagas. Sin estos últimos, el 40% de las cosechas mundiales se perdería.
El desafío de la alimentación no se muestra fácil, pero hay esperanzas. Aparte de la inversión pública en el sector agrícola, las empresas de investigación y desarrollo invierten $5 mil millones anuales para mejorar la productividad de los cultivos, se han introducido más y mejores agroquímicos y se han creado nuevas opciones como la biotecnología. Ahora depende de las autoridades de cada país el facilitar el acceso de los agricultores a esa tecnología, solo así podremos decir dentro de 40 años, que la celebración del 11 de julio no fue en vano, que el llamado de la UNFPA no fue un grito en el desierto, y que Malthus estaba equivocado.

Martín Zúñiga
Economista