Vivimos entre el impacto global del petróleo, la inteligencia artificial y los nuevos desafíos para la región y Costa Rica
Invertir en lo que uno entiende y prepararse para cualquier choque económico dentro de sus conclusiones
Tras su participación en el evento latinoamericano de RSM la semana pasada realizado acá en el país, conversamos con Joseph Brusuelas, Economista Jefe de RSM US, sobre el impacto de la guerra en Medio Oriente, el repunte inflacionario que ya es una realidad y el papel estratégico de la región en la era de la Inteligencia Artificial.
El panorama global y regional bajo el choque del petróleo y energético. ¿Cuál es su perspectiva económica actual para el mundo y para Centroamérica? Tras los eventos recientes, ¿cómo se está moviendo la economía?
Cuando acepté la invitación para venir a hablar a la región, estaba muy complacido porque iba a destacar cómo los cinco grandes mercados de deuda localizados en Latinoamérica (Brasil, Chile, Colombia, México y Perú) han estado impulsando el desarrollo con monedas más fuertes y una trayectoria de inflación a la baja. Parecía que la región estaba en la cúspide de dar un giro hacia mejor, con más inversión y modernización a mediano y largo plazo.
Desafortunadamente, el pasado 28 de febrero, el estallido de la guerra en Medio Oriente causó que los mercados energéticos agitaran la economía global. Al igual que el FMI, ahora tenemos pronósticos de referencia en los que tenemos mucha menos confianza. El petróleo va a provocar que la inflación aumente y que el ingreso real caiga, como ya está ocurriendo en los Estados Unidos. Esto significa que habrá menos demanda global para todo tipo de exportaciones.
Para Centroamérica, el impacto es mixto. En el caso de Costa Rica, a pesar de que se ha modernizado y hoy es un centro de tecnología y servicios, la agricultura todavía juega un papel muy importante, y sus exportaciones hacia el hemisferio probablemente serán un poco más débiles debido a esta menor demanda. Sin embargo, la condición subyacente de Latinoamérica se va a beneficiar por el lado de los grandes exportadores de petróleo (como Brasil, Colombia, Ecuador y México). El aumento en los precios de las materias primas, el petróleo y el cobre ha proporcionado un amortiguador, por lo que a nivel general solo espero una desaceleración moderada en el crecimiento.
El impacto de la desaceleración en Costa Rica: El consenso del mercado es optimista con el crecimiento de Costa Rica, pero ante este escenario de fricción energética, ¿cuál es su proyección real y el impacto en los precios?
El pronóstico de consenso actual ubica el crecimiento de Costa Rica cerca del 3.9% para este año y alrededor del $3.8% para el próximo.
En RSM creemos que eso es optimista. Nuestro pronóstico interno es de un crecimiento del 3.4% para este año y del 3.2% para el próximo, debido precisamente a la fricción causada por el choque energético. Antes de la guerra, el PIB costarricense subió tres décimas de punto en el trimestre, lo que equivalía a un 4.1% año tras año; ahora esperamos esa desaceleración moderada.
En cuanto a los precios, Costa Rica va a pasar de un periodo de un año de inflación negativa a una inflación cercana al 3.5% para finales de año, impulsada específicamente por el aumento del costo del petróleo y los productos refinados. Estamos a las puertas de lo que va a convertirse en un choque de oferta global histórico.
No obstante, la narrativa sigue siendo muy positiva. Gracias a los cambios estructurales de los últimos 20 años —el giro hacia un centro moderno de tecnología y servicios y el ecosistema corporativo local— Costa Rica está muchísimo mejor posicionada para resistir este choque de oferta de lo que hubiera estado en crisis energéticas del pasado. Es una historia de resiliencia.
Nearshoring y competitividad: Costa Rica tiene una relación muy fuerte con EE. UU. en nearshoring e inversión extranjera. Frente a este nuevo entorno y los movimientos de vecinos como México, Colombia, ¿qué debe hacer el país para seguir siendo competitivo?
Costa Rica tiene que moverse de una manera eficiente, directa y segura. El panorama está cambiando porque Estados Unidos no solo está repatriando parte de su producción manufacturera, sino que está desarrollando su propia infraestructura de Inteligencia Artificial.
Al mismo tiempo, veremos a México avanzar con una demanda para una segunda modernización de su economía. Aunque México ha sufrido bajas en su calificación crediticia y le será más costoso, van a reconstruir su infraestructura porque no habían mantenido la inversión necesaria.
Para que un lugar como Costa Rica salga adelante en este entorno, necesita asegurarse de estar firmemente abierto a los negocios y a la inversión global. Operativamente, esto significa cumplir con tres premisas clave: Primero, no sobrepasar la meta de inflación. Segundo, asegurar que el colón se mantenga fuerte, pero flexible, que lo haga ser competitivo, y que el gobierno nacional no se exceda con su propio gasto público.
Si se cumplen estas tres condiciones, tengo bastante confianza. Las instituciones internacionales ya consideran a Costa Rica como una economía de ingresos altos. Aunque persisten problemas de desigualdad, un país que crece al 4% en términos reales con inflaciones controladas es la definición operativa de una economía que avanza y que debe tener confianza en sí misma.
Además, en el periodo de posguerra, esperamos que el dólar se deprecie de manera notable, lo que aliviará las presiones inflacionarias en los márgenes, considerando que el precio del petróleo se mantendrá alto, entre los $90 y $110 dólares por barril.
Recomendaciones para empresarios e inversionistas: ¿Qué recomendaciones puntuales da a los empresarios e inversionistas para enfrentar los riesgos que vienen y aprovechar las oportunidades?
Estamos a punto de entrar en el segundo periodo de 90 días de la guerra. El 1 de junio alcanzaremos un punto de tensión operativa en los mercados energéticos globales que podría traer otra ronda de aumentos en el crudo. Si el conflicto no se soluciona para el otoño, entraremos en un escenario de escasez mundial, especialmente para las economías más pequeñas que no exportan petróleo.
Mis recomendaciones clave son:
1. Mantengan una postura operativa conservadora: Los empresarios deben incrementar urgentemente las eficiencias dentro de sus operaciones. Tienen que entender muy bien el impacto del petróleo en la demanda de los bienes que producen o servicios que prestan. Si las refinerías globales se enfocan en producir combustible para aviones, habrá menos derivado Nafta para la producción de plásticos, y eso terminará encareciendo el empaque de los alimentos en el supermercado. El riesgo es real.
2. Adopten la Inteligencia Artificial de inmediato: Incluso los empresarios más pequeños en Costa Rica deben adoptar la IA. Esta tecnología va a alterar la estructura fundamental de la economía global y regional de formas que la gente aún no comprende del todo. El desafío de gestión de los próximos años será integrar la IA en la producción y los servicios. Quienes la usamos en RSM en Norteamérica nos hemos vuelto casi letales en eficiencia; es una herramienta interactiva y sofisticada que crea las condiciones para mejorar ingresos y ganancias. El verdadero riesgo para las empresas pequeñas es esperar hasta que sea demasiado tarde.
3. Inviertan en lo que entienden y puedan medir: Aunque los rendimientos de la IA son atractivos, se requiere una alta tolerancia al riesgo y a la volatilidad.
4. Inviertan en ustedes mismos: A pesar de todo lo que se habla sobre la desglobalización, la verdad es que no ha sucedido; el comercio global ha continuado desafiando los aranceles y tensiones entre EE. UU. y China. Con el desarrollo de los mercados de deuda locales en la región, es el momento ideal para que Latinoamérica invierta en sus propias capacidades.