Pedro Oller

Pedro Oller

Enviar
Martes 3 Marzo, 2009

¡Viva la Pepa!

Pedro Oller

Albricias para los desavenidos: ¡El neoliberalismo ha muerto y el socialismo bolivariano se ha consolidado como alternativa latinoamericana de la mano del liderazgo de Hugo Chávez hasta 2030! Bravo por este instante de éxtasis y que les aproveche a quienes disfrutan de la miseria del prójimo y que obvien, como lo han hecho, sus responsabilidades locales.
Entiéndase que en ambos extremos de la ecuación, tanto con el fin del neoliberalismo como con el triunfo del chavismo, el resultado se debe al fracaso de la oposición. Aquí y allá. No se llega a estos puntos sino porque los contrapesos han dejado de serlo y, tristemente, porque en el camino la institucionalidad y legalidad de los sistemas se ha erosionado con ellos.


El cisma financiero que vivimos, resultando en una recesión mundial sin precedentes, es el producto de un libertinaje que fecundó corrupción, absurdos y discriminaciones inimaginables. Los opositores al régimen económico, que germinó igual en la China que en Inglaterra, fueron incapaces de poner coto a tiempo, de ejercer controles, de advertir peligros y generar conciencia.
La crisis es tan suya como de los abusadores, porque la oposición debe ejercerse con seriedad, con integridad y liderazgo legitimado, no asumido.
Luego del referéndum que perdiera Chávez en 2007 —para ungirse césar— la oposición fue incapaz de construir a partir de la derrota del régimen. A don Hugo hay que reconocerle, como bien lo hace The Economist, su capacidad de reivindicarse periódicamente a partir de plebiscitos de su gestión.
Estos episodios, que no han escaseado en su década al frente de los venezolanos y de la nueva y vieja izquierda latinoamericana, han sido desaprovechados por sus opositores que, aunque muchos, están irremediablemente desvinculados, salvo por su repudio al autócrata.
En breve veremos que así como el neoliberalismo no era la receta, tampoco lo es el despilfarro socialista de Chávez. El precio del crudo cae a niveles supuestamente normales, terminando con la bonanza comercial de un dirigente que ha logrado al mismo tiempo producir casi un cuarto menos de petróleo que hace diez años al mismo tiempo que ha doblado su deuda, todo con la misma herramienta.
También en las minorías hay fuerza moral para dirigir, así los números no les permitan dictar las políticas.
Hasta nuestros lares, carentes también de una oposición clara, Clarita, en sus deberes y lejos de componendas y clientelismo. Ahí hacía bien el PAC hasta que se perdió en el TLC y obvió la vía institucional después del referéndum. Difícil, de cara a una elección que podría ganar y en momentos en que dicta agenda con el Ejecutivo, poder corregir la vía. De los otros partidos, movimientos o personas, mejor no opinar por su marginalidad.
Luego del incidente del BANHVItar, y entre la reticencia de la Ministra de Vivienda para dejar el puesto, la insistencia del señor Presidente por mantenerla y la complacencia de sus colegas en su comparecencia ante el Plenario, cae la urgencia de que la Procuraduría de la Etica se pronuncie al respecto. ¿Será posible también la prudencia de hacerse a un lado hasta que haya dictamen? ¡Qué inocencia!