¿Vería EE.UU. afectadas sus compras de petróleo?
Dakota es uno de los proveedores del oro negro, pero Estados Unidos debe importar desde Venezuela, y de países del Oriente Medio.AFP/La República
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¿Vería EE.UU. afectadas sus compras de petróleo?

Es un artículo de fe entre quienes apoyan el propuesto oleoducto Keystone XL: aprobar el proyecto permitiría a los Estados Unidos utilizar más crudo de Canadá y menos de Venezuela y otros regímenes hostiles.
La realidad es más compleja, según los analistas y otros que observan las tendencias globales en materia de energía. Las importaciones estadounidenses de crudo de Venezuela vienen mermando desde hace décadas, si bien el oleoducto propuesto de TransCanada Corp. podría acelerar la tendencia.


Además, las refinerías de Texas y Louisiana que procesarían el petróleo de Keystone han ampliado su capacidad y absorberían simplemente el stock adicional para alimentar los mercados de combustible aquí y en el exterior, especialmente el diesel que tiene una fuerte demanda en Brasil y otros países latinoamericanos.
“No hay ninguna decisión tomada” respecto del efecto que tendrá una mayor producción norteamericana sobre los proveedores no canadienses de los Estados Unidos, dijo Ian Goodman, presidente de The Goodman Group Ltd., una firma consultora en el área de energía con sede en Berkeley, California.
El año pasado, Estados Unidos importó un promedio de 906 mil barriles de crudo por día de Venezuela, según la Administración de Información Energética (EIA), la rama estadística del Departamento de Energía estadounidense.
Estados Unidos importó 2,4 millones de barriles por día de crudo canadiense el año pasado, un aumento de 1,368% respecto del mínimo de 164 mil barriles diarios en 1981.
Las importaciones provenientes de México y Arabia Saudita están por debajo de los niveles de un decenio atrás, debido en parte a un auge en la producción estadounidense en formaciones como la de Bakken en el alto Midwest. Al mismo tiempo, la producción de Venezuela disminuyó.
El oleoducto Keystone podría transportar hasta 830 mil  barriles diarios desde Canadá y el Midwest, según TransCanada. La empresa con sede en Calgary estima que el proyecto reduciría la dependencia estadounidense del petróleo de los productores de Oriente Medio y Venezuela, país que ha mantenido una relación agria con los Estados Unidos y en 2010 revocó la visa de su embajador durante la presidencia del desaparecido Hugo Chávez.
“La idea de que los venezolanos y los mexicanos harán sus maletas y volverán a su casa cuando lleguen los canadienses es completamente falsa”, dijo en una entrevista Lome Stockman, director de investigación de Oil Change International, un grupo de defensa e investigación contrario a Keystone. “No reemplazará al petróleo venezolano, competirá con el petróleo venezolano”.
Para quienes están a favor del oleoducto, más suministro canadiense significa menos de otros, incluidos algunos países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo: Argelia, Angola, Ecuador, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Venezuela.
“¿Quieren petróleo pesado de Canadá y petróleo liviano de la región de Bakken en los Estados Unidos, o quieren importar petróleo de Venezuela y otros países de la OPEP para alimentar esas refinerías?”, dijo Russ Girling, máximo responsable ejecutivo de TransCanada en una llamada en conferencia con periodistas el 26 de julio.

Bloomberg

 


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