Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 16 Diciembre, 2011


Vendetta contra Ignacio Santos

En el periodismo estamos acostumbrados a los amedrentamientos; algunos directos, otros pretenden ser sutiles, al final el cometido de ambos es el mismo.
En mi experiencia, la mayoría procede de los políticos y de sus gobiernos. Hasta cierto punto, sin justificar de ninguna forma el ser maltratado, resulta lógico que las piezas del poder plutocrático más que democrático se sientan incómodas, cuando se topan con una función periodística nada complaciente y dispuesta a desnudar los yerros de cualquier administración de turno.
Sin embargo, lo que sí me parece abominable, son los amedrentamientos solapados entre periodistas, supuestamente colegas, que a partir de falacias, argumentaciones subjetivas: “me gusta o no me gusta”, envidiosamente buscan, en el fondo, serruchar el piso.
Yo personalmente he recibido algunos de este tipo, generalmente pobres elucubraciones y que proceden de “profesionales” de la comunicación, comprometidos, a veces por convicciones muy personales y otras por pautas de los intereses a los cuales defienden, incluidas las del propio gobierno.
De esto he aprendido que hay escupitajos que condecoran y reconocimientos que deshonran.
Solo he tenido una vez contacto en mi vida con el periodista Ignacio Santos, fue en un encuentro muy desagradable en el que predominó la descortesía por las circunstancias de ese momento.
Sin embargo, no por ello, ni por cualquier otro sentimiento subjetivo, voy a unirme a la vendetta de muchos, y desacreditar su trabajo en la polémica entrevista recientemente realizada con el expresidente José María Figueres Olsen.
Más allá de los entretelones o las críticas en los procedimientos de abordaje, algunas que podrían ser válidas, otras no, lo que quiero destacar es el hecho de haber logrado una verdadera exclusiva, y conmover la arena política del país.
Quien no quiera ver eso, simplemente está ciego.
Repito, a pesar de mis discrepancias con Ignacio, la mezquindad no será quien gobierne mis acciones. La entrevista fue intensa, dejó una avalancha de reacciones, creó polémica y principalmente nos acercó a una figura política invisibilizada por mucho tiempo.
Los juegos de poder que se generen a partir de ella son harina de otro costal.

Luis Alberto Muñoz