Vaya a verlas, le están esperando
Enviar

“No me gusta hacer obras por encargo”, dice Guillermo Hernández. “Para mi los árboles son templos”, dice Jorge Bonilla.
Ambos se han convertido en escultor uno, y en pintor y dibujante el otro, respectivamente, luego de afrontar muchas dificultades pero con un norte muy claro que los sostuvo: sabían lo que querían transmitir y escogían hacerlo mediante el arte.


Los dos son creadores y sus obras puede usted apreciarlas todo este mes de junio en la Sala de Exposiciones del Instituto Nacional de Aprendizaje, INA, en su sede central ubicada en la Uruca.
Le sorprenderán. Le emocionarán.
Guillermo trata - por medio de la escultura -  de fusionar la herencia precolombina costarricense con la de la imaginería de la  época de la colonia buscando un realismo mágico.
Nos cuenta que aborda mucho la figura humana, personificando incluso elementos en los cuales hace énfasis como el agua, el fuego o el viento.
Pero utiliza también a la representación humana para expresar conceptos como la maternidad, la piedad, o los ángeles mensajeros.
Jorge Bonilla es, como dijimos, pintor y dibujante. En esta muestra usted podrá ver a sus árboles protegiendo a las esferas precolombinas de Costa Rica, “lo hacen casi como una madre que protege a sus hijos” dice el artista.
“Hay épocas en que me gusta más dibujar y otras en las cuales prefiero pintar. Dejo que eso fluya espontáneamente. El tema define la técnica que utilizaré”, asegura.
Bonilla nació y vivió sus primeros 11 años en el campo, y “desde entonces veo que uno puede encontrar respuestas en la naturaleza” expresa el artista.
 Por otro lado, hace sus dibujos con un simple lapicero, a propósito, para demostrar que no hace falta disponer de materiales costosos si verdaderamente se quiere transmitir algo mediante una creación artística.
Lo que cuenta, según este artista, es empeñarse en aprender técnicas y luego trabajar y trabajar hasta expresar con arte lo que toma forma al  interior de su mente a partir de su sensibilidad y su capacidad de observación.
Lo mismo ocurre con Guillermo Hernández, quien inició estudiando pintura, para darse cuenta después que es la escultura lo que mejor le permite expresar lo que desea.
“Ahora trabajo en madera y piedra, con énfasis en esta última” dice el artista.
Sin embargo, él también ha realizado algunas obras en bronce, como el “Monumento al cruzrojista”, que está en Heredia. Y otra en ese mismo material que se encuentra en Minnesota, Estados Unidos.
Actualmente, Hernández trabaja en una obra a partir de un hecho que lo conmovió mucho.
Cuando él va a la iglesia, ha visto últimamente que a veces presentan a un niño. Esto mueve sus sentimientos y reflexiones porque considera que “es una presentación ante Dios y ante el pueblo”.
Y ante el pueblo están sus obras, junto a las de Jorge Bonilla, en el INA, gracias a esta encomiable labor que realiza la institución desde hace 20 años, mediante exposiciones de un mes de duración, luego del cual llega otro u otros artistas y así sucesivamente a lo largo del año, para acercar a sus estudiantes y colaboradores al arte.
Este acercamiento y apreciación, como sabemos, puede tener la capacidad de despertar la creatividad y el deseo de innovación en quienes se forman en una carrera técnica como las que se imparten en el INA.
Sin embargo, no solo los estudiantes sino cualquier persona, de lunes a viernes y de 8 de la mañana a tres de la tarde,  puede aprovechar de estas muestras para disfrutar las creaciones de muchos artistas que toman presencia con sus obras en esta sala de exposiciones.

Carmen Juncos
Editora Jefa y Directora de proyectos
[email protected]


Ver comentarios