Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 8 Julio, 2011


Vacío de poder

Las encuestas revelan que la popularidad de la Presidenta decae vertiginosamente. Tal fenómeno no constituye ninguna novedad, pues lo mismo han sufrido todos los gobiernos a partir del segundo año. Es la magnitud de la caída y sus causas lo que más llama la atención.
Los ciudadanos pierden pronto la paciencia y la gravedad de los problemas hace que exijan soluciones inmediatas y el cumplimiento de las promesas de campaña.
La respuesta de los gobernantes suele ser la misma: recordarle a la gente que los problemas fueron heredados de anteriores gobiernos y no causados por los actuales; por lo que hay que tener paciencia. En otras palabras, se le pide al pueblo un voto de confianza.
La otra respuesta —y que los medios le exigen la aplique de inmediato— es el cambio de jerarcas; incluso dan una lista de aquellos que deben ser despedidos.
Lo primero ya está siendo hecho por la mandataria, lo segundo posiblemente lo hará en los próximos meses (¿o semanas?). Sospecho que el resultado será que a nadie va a contentar, porque muchos serán los resentidos y pocos los satisfechos, tanto dentro como fuera del gobierno. La caída de la popularidad de doña Laura posiblemente continuará.
La razón de lo anterior se debe al hecho de que se tratan los efectos y no las causas. Dejando de lado las causas estructurales, me contentaré ahora con señalar las causas inmediatas, las que tienen que ver con lo que doña Laura llama “su estilo de gobierno”. El fondo del problema para la presidenta es que pretende gobernar propiciando un consenso el más amplio posible, pero a base de concesiones y no de convicciones.
Si la política de concesiones de obras públicas ha sido una estafa, lo es en el ámbito político mucho más.
Lo vimos cuando la mandataria se rebajó a hacer una visita al ego más enfermizo del país en su propia casa. La respuesta que recibió en menos de 48 horas fue una despiadada agresión. Y, para que no quedara la menor duda, uno de los hombres de confianza de los Arias, el excanciller Stagno, se lanzó luego con una perorata en contra de este gobierno en una charla en el Club Unión.
En el otro extremo del arco ideológico de lo que otrora fue el Partido Liberación, Fernando Berrocal, en una charla a los cooperativas, arremete en contra de uno de los personajes más influyentes de Zapote, Anabel González, a quien acusa de seguir siendo una implacable burócrata de la OMC. Berrocal, incluso, deja entender que se arrepiente de haber votado por Laura.
El problema de la Presidenta es, no tanto que no tiene Partido, lo que les pasó también a Carazo y a Abel, sino que Liberación se hizo pedazos y esos destrozos arremeten, por distintas razones, en su contra.
En esas condiciones ¿Cómo puede Laura tener un equipo coherente o eficiente?
Mientras tanto, la gran mayoría de los costarricenses nos preguntamos angustiados: Y el país ¿qué?

Arnoldo Mora