Usted...¿qué sabe de ella?
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Erika, Alejandro, Mónica, Julián, son algunos de los jóvenes con quienes Candilejas habló, y ellos no saben quién es.
No conocen a esa gran ciudadana, escritora y artista costarricense de nombre Carmen Naranjo (1928 – 2012).
Sin embargo, ella creó novelas, cuentos, poesías, teatro, ensayos e innumerables textos publicados dentro y fuera del país.  Muchas de sus obras han sido traducidas a otros idiomas.
Pero también fue  embajadora de Costa Rica en Israel, ministra de Cultura de Costa Rica, directora del Museo de Arte Costarricense, directora de la Editorial Universitaria Centroamericana y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en América Central y México, además de otros cargos públicos como el de coordinadora técnico-administrativa del Instituto Centroamericano de Administración Pública.
No se puede contar, en este espacio, quién fue y que nos legó al país y al mundo Carmen Naranjo. La aspiración de Candilejas es solo brindarle un humilde homenaje.
El privilegio de haberla conocido,  impulsa el deseo de hablar sobre ella.
En las últimas épocas de su vida, disfrutó plenamente de la gente del pueblo de Tambor, en Alajuela, en donde se  instaló a vivir en su finca rodeada de árboles, pájaros y sus dos hermosos perros.
Su mirada firme y dulce al mismo tiempo, su pensamiento desgranado con generosidad, su aguda inteligencia y su gran talento, invitaban a disfrutar a su lado cada minuto y desear que las charlas se prolongaran por muchas horas.
“Desde sus primeros escritos, la autora se expresa y se desnuda ante los demás, muestra sus sentimientos y logra agitar nuestra propia expresividad, nuestra desnudez y nuestros sentimientos para permitir reconocernos y conocer a los demás”, dice Virginia Borloz Soto, profesora de lengua y literatura Francesa en Universidad de Costa Rica en su libro “Carmen Naranjo, una metáfora viviente” .
Y…“un (a) autor (a) es consagrado (a) dentro del campo literario en tanto sea significante y por ello digno de ser mencionado, estudiado, premiado”, expresa Borloz en el citado libro.
Lilia Ramos Valdeverde (Jacoba Ramos) , ensayista y cuentista, nacida en Costa Rica en 1903 y Premio Magón 1978, en su comentario sobre “Canción de la ternura”, de Naranjo, ha dicho que deviene “aluvión amazónico de ideas, figuras preciosas abrumando su pluma, lamento sofocado, batalla gigantesca que busca aplastar el monstruo de cien cabezas; los convencionalismos” (1964, p.10).
Naranjo, Premio Magón, recibió el doctorado honoris causa de  la Universidad de Costa Rica, entre muchos otros reconocimientos nacionales e internacionales.
En un contexto en el cual las  autoras no son muchas, ésta a la cual hoy recordamos, es una excepción, en opinión de Virginia Borloz, “no solo por la calidad de su obra, sino por la diversidad de su producción y su participación activa en la vida de nuestro país”.
Naranjo obtuvo el título de Licenciada en Filología en la Universidad de Costa Rica y realizó estudios de postgrado en las universidades Autónoma de México y de Iowa, Estados Unidos.
Fue una mujer transgresora, que no solo incursionó en las letras sino también en el ámbito del poder. Le confirió así un nuevo significado a la palabra “mujer pública”:
Mucha gente podría identificarse con los personajes de la novela “Los Perros no ladraron” (1966) - la primera con la cual incursiona en ese género literario - porque se introduce en lo profundo de la clase media.
“Memorias de un hombre palabra”, “Camino al mediodía”, “Diario de una multitud”, son algunas de sus muchas novelas. “Otro rumbo para la rumba”, “En partes”, “Nunca hubo alguna vez”, son títulos de algunos de sus libros de cuentos.
Para quienes no conocen su obra, descubrirla podría ser un encuentro con una de las narradoras más  importantes de Costa Rica que, palabra a palabra cruzó fronteras en el mundo.

Carmen Juncos
Editora Jefa y Directora de proyectos
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