Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 26 Noviembre, 2012

“Aquí y ahora” es el título que reúne la relación epistolar que han mantenido estos dos narradores excepcionales entre 2008 y 2011


Una relación epistolar


Mis hijas y yo tenemos algunas pocas tradiciones anuales. Quizás la más importante es la visita a la feria del libro. Todos los años hacemos lo mismo: durante una tarde entera recorremos cada uno de los stands concienzudamente buscando novelas. Leemos contraportadas y las comentamos tratando de encontrar temas que nos interesen a las tres. Al final del recorrido nos ponemos de acuerdo sobre lo que vamos a adquirir. Como debemos ajustarnos a un presupuesto previamente determinado, por lo general nos alcanza para una novela por cabeza, más el siempre deseado libro de cocina que Manu y yo compartimos.
Hace algunos años la portada de un libro llamó mi atención, la sinopsis en la contraportada me atrapó y la foto del escritor en la solapa me enamoró. A Vale la imagen de aquel señor le daba igual, pero al leer la historia, quedó convencida que “El libro de las ilusiones” sería uno de los elegidos.
No conocía en ese entonces a Paul Auster aunque ya había ganado el Príncipe de Asturias (2006). Me zambullí en la lectura y devoré sus páginas disfrutando cada línea. De ahí en adelante empecé a buscar sus novelas.
Como en esos avances cinematográficos que en pocos minutos nos relatan la película completa, al leer las extensas y complejas sinopsis de las contraportadas de Auster uno tiene la sensación que ya lo sabe todo, que esas líneas resumen la historia, que no es posible descubrir algo más en la lectura. No: leyendo cada novela de Auster sorprende su capacidad de armar historias complejas y llenas de vericuetos, con estructuras tan elaboradas como simple es su lenguaje.
Lo que más admiro de sus relatos es lo que muchas veces se le ha criticado: el uso y “abuso” del azar, de las casualidades, de las consecuencias del efecto mariposa. Como la realidad siempre supera a la ficción muchos autores disminuyen las historias reales para que sean verosímiles. Auster aumenta las historias ficticias e ignora a los críticos.
En este momento en que “Sunset Park” me tiene atrapada, me entero han publicado la correspondencia entre Auster y John Coetzee, Premio Nobel de Literatura de 2003.
De Coetzee leí con cierta dificultad (tal vez por su extremado laconismo) “Esperando a los bárbaros”. Sin embargo la película “Desgracia”, basada en su novela homónima y dirigida por Steve Jacobs, me estremeció por la delicada disección de las complejas relaciones humanas en Africa del Sur.
“Aquí y ahora” es el título que reúne la relación epistolar que han mantenido estos dos narradores excepcionales entre 2008 y 2011. Se conocieron personalmente hace siete años en Australia y poco después Coetzee invitó a Auster a intercambiar correspondencia opinando sobre diversos temas.
Si las cartas fueron escritas a mano o no, si fueron enviadas por correo postal o por e-mail (por sus esposas, pues aparentemente ambos son negados para la tecnología), si el hecho surgió de manera espontánea o calculada, no se sabe. No deja de ser una propuesta interesante para los fanáticos de ambos autores.

Claudia Barrionuevo
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