Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 27 Mayo, 2015

¿Una Cicig para Costa Rica?

Aquí se llamaría Comisión Internacional contra la Impunidad en Costa Rica (CICICR). ¡A veces parece que hace falta!
En la última década varios de los casos más sonados se pierden en los tribunales; quizás todos los acusados fueron inocentes y entonces es positivo. Pero cabría la pregunta, ¿por qué tuvieron todas estas personas inocentes que enfrentar largos y caros juicios?
Quizás hay que examinar la calidad del personal profesional que labora en el Ministerio Público, todos cubiertos por el Servicio Civil e inamovibles.
Es común oír en la calle, en las redes sociales, y en ciertos medios formales de “los gobiernos corruptos del pasado”. El partido político que gobierna el país en la actualidad hizo campaña como adversario de la corrupción y prometió tomar medidas en contra de los involucrados en estos actos criminales. Ha pasado un año y ¡no hay acusados!
¿Será posible que Costa Rica, un país que se enorgullece por su institucionalidad y su orden jurídico, requiera una intervención internacional como la de las Naciones Unidas con la Cicig en Guatemala?
La Cicig, cuyo primer director fue un costarricense, ha producido resultados sobresalientes. Los guatemaltecos vieron casi atónitos en sus telenoticieros la semana pasada a una procesión de altos jerarcas, debidamente esposados, en una sala de espera de la policía mientras que fueran procesados y encarcelados.
En un solo se fueron a celdas comunes el presidente del Banco de Guatemala (Central) y toda la junta directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). En esa directiva iba el representante del Colegio de Médicos, del Cacif, de los sindicatos de trabajadores, y otros. Aparte fue el exministro de la Presidencia. Hace dos semanas fue detenida la vicepresidenta de la República; a esta no la vinculan al problema en el IGSS si no en las aduanas de la nación.
Todos estos se encuentran al probable final de sus carreras en la función pública a merced de investigaciones de Cicig, institución que el presidente Adolfo Pérez quería cerrar el mes pasado.
No obstante, la existencia de instituciones consolidadas costarricenses, independientes del Ministerio Público, poco se descubre en el país y menos termina en penalizaciones.
Uno de los mejores ejemplos es la construcción de la carretera en la rivera del río San Juan que en su momento se iba a llamar “Juan Rafael Mora.” Millones desaparecieron en esta “obra,” pero pareciera que no hay nadie culpable de nada.
Los medios independientes descubren indicios de actos corruptivos con cierta frecuencia, pero en pocos casos hay convictos como resultado de lo destapado.
El caso de los más de 30 asegurados de la Caja costarricense que murieron esperando por varios años el cateterismo es un ejemplo de la ineptitud administrativa, de negligencia e indiferencia pero jamás habrá un juicio penal porque ser un mal burócrata no es ser criminal.
La última encuesta de la CID/Gallup encontró una población que cree que el país va por mal camino; quizás formar un CICICR sería solución parcial.

Carlos Denton
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