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Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Tres preguntas sobre el plan fiscal del gobierno API

Leiner Vargas [email protected] | Martes 11 septiembre, 2018


Tres preguntas sobre el plan fiscal del gobierno API

El ajuste fiscal, ingresos y gastos, es totalmente necesario para regresar la economía a un equilibrio razonable en sus condiciones macroeconómicas, esto no está en discusión y probablemente el 99% de los costarricenses lo sabe y lo avalaría. Sin embargo, el camino, la vereda, la senda, la forma de implementarlo, lleva muchas piedras y huevos, algunos muy difíciles de sortear. Hoy quiero plantearles tres preguntas incómodas sobre el plan fiscal de la administración Alvarado Piza, como forma de entender el ¿por qué hemos amanecido con tremenda jaqueca hoy martes, luego del primer día de huelga nacional?

La primera pregunta trata de si, ¿será suficiente la reforma tributaria hoy en la Asamblea Legislativa para llegar a un equilibrio de las finanzas públicas? A todas luces, el proyecto de ajuste tributario hoy en comisión es insuficiente para atender la situación provocada por el hueco dejado por la administración Solís Rivera y la creciente bola de nieve provocada por el aumento en la participación de los intereses y el pago del principal de la deuda pública, sobre todo la deuda interna. No solamente se trata de que el paquete tributario es muy poco ambicioso, al dejar la tasa del IVA en el 13%, con grandes huecos y exoneraciones, sino que dicha reforma requerirá cambios institucionales fuertes que llevarán al menos dos años implementar, por lo que inclusive los ingresos tributarios podrían bajar, más que subir como algunos lo piensan. El segundo tema es que la propuesta de baja en el gasto deja inalterada la función de producción del Estado, de tal forma que no se compromete a mejorar la eficacia y los resultados del accionar público, el gran problema público en Costa Rica es de productividad no de costos.

Una segunda pregunta incómoda es: ¿Qué alternativas tiene el gobierno ante el faltante fiscal creciente?, por ejemplo, para quienes marcharon o están de huelga, ¿cuál es la propuesta alternativa? He escuchado algunos decir que les gustaría colgar en el mástil a los pensionados de lujo, magistrados, catedráticos universitarios, embajadores y todo tipo de funcionario público que cobre pensiones superiores al ingreso medio actuarial para el que cotizó durante su vida. Otros dicen que no aceptan pagar impuestos hasta que todos los corruptos de Recope, la Trocha, el Cementazo, Yamberazo y demás sinvergüenzadas estén en la cárcel. He escuchado a algunos decir que no pagarán impuestos hasta que médicos, abogados, ingenieros y otros tantos profesionales liberales entreguen factura y paguen al día sus impuestos. Existe conocimiento en el ciudadano de la evasión fiscal en aduanas, de la ilusión fiscal que evita tributar muchos millones en las empresas, del contrabando y de la doble moral de muchos empresarios y comerciantes. Todos deberían pagar antes que el pueblo, la clase trabajadora o los pobres. Meditando sobre este tema imagino que un verdadero plan fiscal debería responderles a los ciudadanos sobre estos temas, antes de querer imponer una reforma fiscal y tributaria sobre el pueblo.

Una tercera pregunta, última para efectos de este artículo, sería: ¿Qué medidas alternativas se deben tomar para evitar que la reforma tributaria y del gasto no perjudiquen a los más pobres? Si bien parece ser un tema trillado y para algunos populista, el país está al borde de una crisis social profunda en que tocar los ya deteriorados ingresos de la clase media baja o dejar de atender las necesidades de quienes hoy están en pobreza sería catastrófico para la sana convivencia y sobre todo, para el bienestar del resto de los costarricenses. Recuerdo una frase en un muro caminando en las calles españolas que decía, “si se quiere evitar la violencia, debemos atender la desigualdad”. Aumentar las pensiones del régimen no contributivo, mejorar las becas de Avancemos, cobertura total del sistema de comedores escolares, flexibilización de los esquemas financieros de la banca para el desarrollo, uso inteligente y social de las utilidades de los bancos públicos serían temas deseables de hacer y empujarlos a la palestra pública, antes de que empiecen los cacerolazos o los linchamientos, deberíamos tomar cartas en el asunto. Creo que el pueblo está pidiendo a gritos un solo régimen de pensiones unificado, estándar y sin privilegios. Creo que se está exigiendo probidad y respeto ante lo público, creo que se exige honradez y transparencia frente la corrupción y la doble moral.

Seguramente en la administración API se marca una antes y después de esta huelga nacional, el temple y la capacidad para atender lo que el pueblo reclama, determinará si es exitoso o un fracaso rotundo la alianza alcanzada en la segunda ronda electoral. De ustedes es la agenda, de nosotros como país, el compromiso de actuar con apego al patriotismo y a la defensa de los mejores valores de nuestra patria.