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Nicaragüenses ingresan al área de exclusión sin impedimento
Tras un año… Calero es tierra de nadie

En diciembre Costa Rica dejará de depender del río San Juan para transitar por la frontera
Un año ha trascurrido desde que se dio la invasión nicaragüense a isla Calero-Portillo y, sin embargo, la situación en la zona no ha variado. El área de 2,5 kilómetros cuadrados en disputa continúa siendo tierra de nadie.
Los dimes y diretes a ambos lados de la frontera no cesan y por el contrario son más frecuentes con el pasar del tiempo.
La orden de despejar dicha región e impedir el ingreso de fuerzas de seguridad y civiles tanto de Nicaragua como de Costa Rica, hasta que la Corte Internacional de Justicia no dicte una sentencia por el fondo del litigio, por el contrario, ha generado la entrada y salida de habitantes nicaragüenses sin ninguna restricción.
Costa Rica ha respondido por medio de las vías diplomáticas, denunciando las constantes invasiones ante el Alto Tribunal con sede en La Haya, Holanda, acción que no impide de manera instantánea nuevas incursiones.
Por ello, desde que la Corte dictó las medidas cautelares, en marzo pasado, en dos oportunidades la Cancillería ha enviado cartas de protesta a sus homólogos en Managua.
Asimismo, patrullajes policiales en la zona y fotografías satelitales de la Dirección de Inteligencia y Seguridad, continuamente comprueban el ingreso de jóvenes partidarios del presidente nicaragüense Daniel Ortega al área de exclusión.
La presencia de sandinistas en el humedal de Calero ha sido aceptada por el Gobierno nicaragüense, el cual aduce que son “muchachos” ambientalistas, que llegan en grupos de 100 personas a presuntamente reforestar el área.
Esa situación desató a principios de esta semana un altercado verbal. Por un lado, Julio César Avilés, jefe del ejército de Nicaragua, acusó a Costa Rica de supuestamente intentar engañar a los sandinistas para que salgan del área de exclusión con la intención de capturarlos y presentarlos como “invasores”.
Versión que el miércoles fue desmentida por la Cancillería nacional, a través de un comunicado de prensa.
Esa no es la única manifestación, en los meses anteriores y de manera reiterada Ortega también ha utilizado el conflicto con Costa Rica en los estrados políticos de cara a los comicios del 6 de noviembre, donde buscará su reelección.
Estrategia que le ha permitido subir en las encuestas como la espuma, por ejemplo, la más reciente de CID Gallup le da un 45,8% de los votos, mientras que el 3 de agosto contaba con el aval del 41% de los nicaragüenses.
Entre tanto, mientras se espera la resolución de La Haya, Costa Rica redobla esfuerzos para avanzar en la construcción de la Carretera Dignidad, para no depender del río San Juan, a tal punto que se espera que la vía esté concluida en diciembre.
La nueva ruta comprende un recorrido de más de 480 km, de estos ya se puede transitar por 330 km, los cuales son trechos que entrelazan pueblos fronterizos. No obstante, todavía falta la vía paralela a la frontera.
Esas obras se reanudaron hace pocas semanas luego de que la Comisión de Emergencias girara ¢4 mil millones y se espera que la ruta de 120 km que va desde Delta Costa Rica donde convergen los ríos San Juan y Colorado, hasta Los Chiles pueda transitarse antes de que finalice el año.
“Cuando la carretera llegue a Los Chiles nos liberaríamos del río San Juan, pues en su totalidad existirá una vía paralela, dejaremos de depender de ese cauce”, explicó Mario Zamora, ministro de Seguridad.
Concluida esa etapa durante el primer trimestre de 2012 se arrancará con un nuevo trecho, este irá desde Los Chiles hasta Peñas Blancas, actualmente se están realizando los estudios técnicos para definir la ruta exacta que se trazará.
La última etapa comprende un recorrido de 7 km desde Peñas Blancas hasta Conventillos, con lo cual toda la frontera Norte tendrá una carretera, esta fase aún no tiene fecha.
Con esta vía, el gobierno de Laura Chinchilla pretende agudizar la labor de vigilancia en la región limítrofe con Nicaragua, no solo para evitar nuevas invasiones, sino para combatir el narcotráfico.
Con este objetivo a lo largo de la carretera se instalarán cinco puestos de policía y se comprarán 60 patrullas para recorrer y monitorear constantemente el área.
“La idea es tener custodiada la frontera, todos los 60 vehículos no estarán en la línea fronteriza, algunos irán a Upala y otros pueblos cercanos”, explicó Zamora.
Costa Rica y Nicaragua mantienen un litigio desde el 21 de octubre de 2010, cuando las autoridades nacionales denunciaron al vecino del Norte de invadir con militares y civiles y causar daños ambientales en la costarricense isla Calero.
Natasha Cambronero
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