Tragedia por accidentes de tránsito pasa desapercibida frente a emergencia por homicidios
Educación vial, uso de tecnología y más oficiales de tránsito son tareas urgentes para mitigar el problema
Mientras el gobierno y una buena parte de los costarricenses se preocupan por el narcotráfico, el crimen organizado y las cifras récord de homicidios, una epidemia silenciosa avanza a gran velocidad en carretera.
Y es que Costa Rica vive literalmente un baño de sangre por los accidentes de tránsito.
A finales del año pasado, se contabilizaron 903 personas fallecidas producto de un accidente fatal, según cifras del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), que sí contabiliza, a diferencia de la Policía de Tránsito, a las personas que quedan mal heridas y terminan muriendo varias horas, días o semanas después producto del percance. Por su parte, los homicidios cerraron en 873 casos.
Aunque a simple vista la diferencia parece mínima, si se consideran los datos desde el 2010 hasta inicios de julio de este año, queda al descubierto que los muertos en carretera superan en un 25% la cantidad de personas fallecidas por asesinatos, ya que se registran 12.574 contra 10.059, respectivamente.
Lo peor de todo es que, si por la víspera se saca el día, en este 2026 Costa Rica superará la mítica cifra de mil personas fallecidas por culpa de un accidente de tránsito, ya que para inicios de julio el OIJ sumaba 525 personas fallecidas y todavía falta por contabilizar la mitad del año e incluir el mes de diciembre, en donde se disparan las fatalidades.
El abuso de la velocidad encabeza las causas de muerte en carretera, seguido por la invasión de carril, la imprudencia del conductor y la imprudencia del peatón, de acuerdo con la Policía de Tránsito.
No obstante, el verdadero problema es que la situación está pasando prácticamente inadvertida en Costa Rica, sobre todo, en los cuatro últimos años, cuando una guerra entre bandas narcotraficantes por territorio disparó el número de muertos por homicidios y ajusticiamientos.
“Es claro que la grave situación de los accidentes fatales en carretera está pasando desapercibida. Hemos normalizado las muertes viales como una consecuencia necesaria de la movilidad, y no lo es. Los homicidios son más escandalosos, pero las muertes viales están ahí, sumando silenciosamente”, dijo David Gómez, consultor en movilidad sostenible.
Tras conocer el caso, los expertos señalan que Costa Rica no puede seguir haciendo diagnósticos y destacan que llegó el momento de hacer cumplir las leyes actuales, contar con recursos tecnológicos, como cámaras y radares, y, por supuesto, con más oficiales de tránsito.
Asimismo, para frenar los accidentes fatales en Costa Rica, es fundamental potenciar la educación vial desde las escuelas.
“Hay que tener claro que, si no hacemos cambios, la cosa va a empeorar. Pienso que es vital que la educación vial se imparta desde la educación primaria, incluso desde que los chicos salen al kínder, porque la educación vial no es solo aprender cómo manejar. Por otra parte, hay que tener claro que, a mayor velocidad, mayor probabilidad de muerte y lesiones graves, así que me parece importante enfocarse en el tema de la velocidad”, explicó Roberto Guzmán, director del colectivo Chepecletas.
Otra de las acciones fundamentales que debe ponerse en práctica cuanto antes es la realización de una campaña masiva de información, con el objetivo de que las personas tomen conciencia de la grave situación que se está viviendo en las carreteras.
“La tasa de fatalidades entre algunos grupos específicos de usuarios viales es altísima, y urge atención efectiva, por medio de un mejor diseño vial, un mejor control vial y una mejor educación vial; los tres pilares de la seguridad vial”, finalizó Gómez.
Otro aspecto a tomar en cuenta en esta materia, es que prácticamente más de la mitad de las personas fallecidas son motociclistas.
Según la Policía de Tránsito, al finalizar los primeros cinco meses del año, se contabilizaron 278 personas fallecidas en el sitio del accidente, de las cuales 165 eran motociclistas, por lo que se trata del 60% de los casos, mientras tanto, al finalizar el 2025, el porcentaje de motociclistas involucrados en un accidente fatal apenas llegó a 45,9%
En ese sentido, es fundamental incentivar el uso de transporte público u otros medios de movilidad que sean más seguros.
“El reto principal es que, ante la baja capacidad de control, las cosas sigan igual. El Estado debería enfocarse en la construcción de infraestructura ciclista segura que haga atractiva la bicicleta como medio de transporte, de manera que las personas que actualmente usan bicimotos para trabajar encuentren más conveniente hacerlo en bicicletas electroasistidas. En ese sentido, también es importante que el Estado cree incentivos para la adquisición de estos vehículos”; concluyó Gómez.
Hacer cumplir las leyes es fundamental para frenar los accidentes fatales en Costa Rica. La educación, también es fundamental en esta materia.
Estas son algunas de las recomendaciones que hacen los expertos:
Durante años, las muertes en carretera han superado a los homicidios; sin embargo, esta problemática ha pasado prácticamente desapercibida frente a la emergencia que vive el país por culpa de los homicidios y la guerra narco.
David Gómez
Consultor
Movilidad Sostenible
Es claro que la grave situación de los accidentes fatales en carretera está pasando desapercibida. Hemos normalizado las muertes viales como una consecuencia necesaria de la movilidad, y no lo es.
Los homicidios son más escandalosos, pero las muertes viales están ahí, sumando silenciosamente. La tasa de fatalidades entre algunos grupos específicos de usuarios viales es altísima, y urge atención efectiva, por medio de un mejor diseño vial, un mejor control vial y una mejor educación vial; los tres pilares de la seguridad vial.
En cuanto a la educación vial, se puede afirmar que un programa robusto y sistémico puede prevenir entre un 15% y un 20% de las fatalidades, pero esa educación vial tiene que venir acompañada de un diseño vial jerarquizado, pacificado y seguro, y un sistema de control y sanción implacable. Estas medidas juntas son capaces de bajar las fatalidades en números superiores al 90%.
Roberto Guzmán
Director
Chepecletas
Ha habido un aumento no solamente en los homicidios del país, sino también en las muertes provocadas por accidentes de tránsito y, por alguna razón, no se les da tanta visibilidad como sí sucede con los asesinatos.
No se trata de un tema menos importante; simplemente, es un tema que está sucediendo y que tiene menos presencia en los medios de comunicación, por lo que es fundamental darlo a conocer. Ahora bien, hay que tener claro que, si no hacemos cambios, la cosa va a empeorar.
Pienso que es vital que la educación vial se imparta desde la educación primaria, incluso desde que los chicos salen al kínder, porque la educación vial no es solo aprender cómo manejar.
Por otra parte, hay que tener claro que, a mayor velocidad, mayor probabilidad de muerte y lesiones graves, así que me parece importante enfocarse en el tema de la velocidad.
Paola Santamaría
Jefa Departamento de Promoción y Prevención
INS
Desde el Instituto Nacional de Seguros hacemos un llamado a reflexionar sobre cada decisión que tomamos en carretera. La pregunta es simple: ¿A dónde querés llegar? Si la respuesta es llegar seguro, la prevención debe acompañar cada trayecto. Detrás de cada viaje hay una familia que espera, metas por cumplir y un proyecto de vida.
Respetar los límites de velocidad, evitar distracciones al volante —como el uso del teléfono celular—, mantener los vehículos y motocicletas en condiciones seguras, utilizar correctamente el casco y los dispositivos de visibilidad, así como abstenerse de consumir alcohol u otras sustancias antes de conducir, son acciones que pueden marcar la diferencia entre llegar a destino o convertirse en una víctima más de la siniestralidad vial.