Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 18 Marzo, 2011


¿Tiene salvación la Caja?


El bienestar de Costa Rica depende de la Caja de Seguro Social. Sin ella, nuestros índices de desarrollo humano serían similares a los de naciones africanas y las más atrasadas de Latinoamérica.
El Seguro fue el responsable de la mayor revolución social de Costa Rica, al democratizar el acceso a una atención médica profesional y especializada, al alcance del pobre, gracias a la contribución del rico.
Pero el modelo fue cambiando con el tiempo, la Caja creció y se convirtió en el negocio más grande de Costa Rica, sus dimensiones atrajeron todo tipo de interés y perdió la virginal mística que la impulsaba.

Esta noble institución es hoy un gran feudo. Un entramado complejo de poderes y privilegios, de transacciones de magnitudes astronómicas, donde confluyen las más caldeadas discusiones sobre izquierda, derecha y el papel del Estado.
No es sorpresa que entre tanta dispersión, estira y encoge, luchas hegemónicas, miles de pacientes tengan que pagar la cara factura de un desmoronamiento del servicio, cuyo colapso manifiesto desemboca en las temibles listas de espera y ahora hasta en el cierre de salas de operación.
La Caja se debate entre la vida y la muerte, si su sistema llegara a sobrevivir, las reformas de la ansiada modernidad terminarían por cambiar sus principios de atención universal y solidaria.
La tentación vendrá por adoptar un servicio cuyo costo tendrá que ser parcialmente cancelado in situ, o al menos alguna de sus partes, la más común es la de medicamentos.
Pero si esto fuera garantía de que la atención al paciente llegara a ser eficiente, sería hasta aceptable, sin embargo el problema de la Caja no es una reforma financiera, sino una revolución mental.
Hasta que los intereses políticos dejen de ver el rédito privado en el desmantelamiento que sufre la institución, no se dará el cambio de voluntad y conciencia para que la entidad vuelva a brillar.
La mano opresora en la Caja pesa mucho. Recordemos cómo se desvirtuó el Hospital del Cáncer, se recaudaron millones de dólares de los costarricenses que fueron acompañados de la falsa promesa de que se iban a reforzar los principales centros médicos con quirófanos, más camas y especialistas.
La Caja sí tiene salvación, pero requerirá una buena dosis de coraje para liberarla.

Luis Alberto Muñoz