Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 13 Noviembre, 2009


Ticos egoístas


Nuestra pobreza es resultado de nuestro egoísmo.
Cuando el país se prepara a celebrar la elección de un nuevo presidente, vale la pena analizar el rumbo que hemos tomado.


Vivimos en medio de un egoísmo económico que no permite reducir efectivamente la pobreza extrema de un 20% de la población.
A pesar de este mal crónico, los costarricenses nos preguntamos con asombro, ¿por qué tanta violencia, delincuencia y desintegración social?
La respuesta es sencilla, el modelo económico de Costa Rica no sirve, al menos para el propósito de sacar a más ciudadanos de sus condiciones de vida precaria y de escasas oportunidades, lo cual incide directamente en la delincuencia.
Hemos sido eficientes en atraer inversiones y desarrollar la oferta de servicios y productos, pero a la vez hemos sido ineficientes en lograr un país más balanceado en lo social, que defienda a la familia como unidad preventiva de la sociedad.
Diversos estudios, Estado de la Nación, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, han venido señalando nuestros problemas, pero los políticos cada vez que se acercan las elecciones se preocupan más por endulzar los oídos y venderse como detergente, quita manchas y demás males.
Lo más fácil es echar la culpa a la administración de turno, sin embargo debemos reconocer que las políticas de las últimas décadas han preferido más lo económico que lo social.
Esto se hace evidente en la precaria condición laboral y de creación de empleos.
El modelo concentrador de riquezas y oportunidades ha pasado una factura muy cara: las últimas estadísticas muestran claramente que Costa Rica se parece cada vez más a otras naciones de América Latina y se aleja de los índices de países desarrollados.
Podemos seguir privatizando las oportunidades, no obstante este camino no podrá seguir adelante cuando a todas luces más costarricenses caen en la desesperanza y la delincuencia.