Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 1 Abril, 2011


Tercermundadas del Primer Mundo


El sismo de 9 grados en la escala de Richter y el consecuente tsunami del 11 de marzo, devastaron el norte de Japón, generaron pérdidas valoradas en más de $235 mil millones, y lo más lamentable y desgarrador, la muerte de más de 10 mil personas y 17 mil desaparecidos.
El terremoto ha sido de suficiente magnitud para desplazar el eje de la Tierra, haber acortado la duración de los días y modificar la forma del Océano Pacífico.
La fuga de radiactividad en la planta de Fukushima ha generado una crisis nuclear, y a su vez ha desnudado las estructuras de dominación del sistema mundial actual.
Nuestro orbe toma forma y se organiza en tres categorías, el Centro (Primer Mundo), que domina, explota y realiza el trabajo calificado; la Periferia (Tercer Mundo), que se divide en las zonas en decadencia, y las periféricas en ascenso (países en Vías de Desarrollo, entre ellos Costa Rica).
Bajo este esquema, predomina la nación que logra ser más eficaz y aguda en el uso de la fuerza militar y el control de la tecnología, siendo el poder nuclear el máximo exponente destructivo.
Nuestros países en Vías de Desarrollo son entonces sometidos al sistema mundial, con la esperanza de alcanzar, “algún día”, el Centro, mediante el adoctrinamiento proveniente de la supuesta “modernización”.
En el caso de Japón, esta promesa vino acompañada de la transferencia del conocimiento científico, del uso de la tecnología nuclear para la generación de energía.
Sin embargo, tras la crisis actual, ese Primer Mundo parece más un Tercero, es decir, uno en decadencia, que implementa irresponsablemente esta fuente de poder y pone en peligro la supervivencia de la humanidad, al emplear energías para las cuales evidentemente no tiene la capacidad, ni el conocimiento de controlar.
La modernidad que propone el Centro más bien es un intento fallido, una receta de falso desarrollo, que tiene la existencia planetaria en amenaza, y donde ahora naciones en verdadera decadencia corren por tener una silla en el “palco de honor” de este incontrolable poder nuclear.
La dependencia a las fórmulas de supuesta modernidad, ha sido también cultural, pues las clases sociales de los países en Vías de Desarrollo intentan reproducir los hábitos y pautas de comportamiento del Centro.
La mayor parte de los recursos naturales hoy en día está en el Tercer Mundo y lamentablemente se consume en el Centro.
La esperanza es que la catástrofe japonesa ayude a abrir los ojos, en especial sobre el modelo de “desarrollo insostenible” en que vivimos.

Luis Alberto Muñoz