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Román Macaya, precandidato presidencial del PAC, asegura que el país debe recuperar el balance económico y social que lo caracterizó hace unos años
“Tengo una visión de un país balanceado”

• Aspirante rojiamarillo dice estar en desacuerdo con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente

Carlos J. Mora
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Hace unos meses, sentarse a conversar con Román Macaya habría sido para conocer sus argumentos sobre su oposición al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta).
Hoy en día, con este convenio comercial ya en vigencia y sin la menor intención de las autoridades de los países signatarios en modificarlo, este tema quedó atrás y ahora la conversación se centra en otros aspectos: sus aspiraciones políticas y su visión del país para los próximos años.
En una entrevista con LA REPUBLICA el bioquímico y administrador de negocios de 42 años y hoy precandidato a la Presidencia expuso sus perspectivas sobre el acontecer nacional e internacional y sus propuestas para afrontar la coyuntura actual.

Usted es una cara nueva en la política. ¿Cómo describiría a Román Macaya para quienes no lo conocen?
Soy una persona que pasó de ser un ciudadano a ser un precandidato. Normalmente la gente inicia en un proceso interno de ser primero diputado, luego ministro, eso me diferencia del resto de aspirantes.
Yo entré a una contienda y eso significa que si yo prevalezco en esta precandidatura y gano, voy a poder nombrar el 100% del equipo sin ningún compromiso y buscando la mejor gente.

Cuando Epsy Campbell anunció su precandidatura se le preguntó que por qué ahora, pues muchos aseguran que esta es la oportunidad de Ottón Solís para llegar a la Presidencia. ¿En su caso, por qué hacerlo ahora?
Porque Costa Rica no puede esperar. El país necesita un cambio ya. El abstencionismo y la apatía por la política es un reflejo de esto, la gente quiere fórmulas diferentes.

¿Y por qué en el PAC?
Porque el PAC es el único partido que ofrece un proceso democrático en el que un ciudadano puede pasar a ser precandidato. Además he sido simpatizante desde que se fundó.

A dos meses de la convención usted tiene una desventaja frente a Epsy Campbell y Ottón Solís en términos de popularidad, ¿cómo va a cerrar esa brecha y dar a conocer sus propuestas?
Es difícil organizar todo en tan poco tiempo. Estoy haciendo giras, esto es un trabajo de hormiga porque lo hago a pie casa por casa. Paralelamente a esto voy a empezar a pautar fuerte en medios de comunicación.

¿Usted es de izquierda o de derecha?
Soy un ciudadano del centro. Tengo una visión de un país balanceado económicamente y socialmente.
Hay que recuperar ese balance, en los últimos años se ha apostado demasiado a que la liberación de todos los segmentos de la economía va a llevar por una teoría del derrame para beneficiar a toda la población, pero no ha sido así.
Esa herramienta ha sido beneficiosa, pero hay una gran parte de la población que no está percibiendo los beneficios.

La campaña preelectoral y posiblemente la de las nacionales podrían girar sobre un aspecto débil de esta administración, la inseguridad ciudadana. ¿Cuál es su perspectiva en este tema?
En materia de seguridad este problema tiene que ser visto como una emergencia nacional y no con la ligereza de este Gobierno.
Hay una incapacidad para resolver los problemas de seguridad ciudadana, que debe empezar a resolverse nombrando a un ministro o una ministra que realmente sepa de lo que está hablando.
Entre las reformas más urgentes está reformar la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional, actualmente esta entidad lo único que hace es estar al servicio de la Presidencia, investigando sus propios ciudadanos y esto no debe ser así, sino que debe estar al servicio del país para combatir el crimen organizado.

¿Cómo valora el manejo de la crisis económica de esta administración?
Esta crisis no tiene precedentes, ya en Estados Unidos se está hablando de una depresión y ya no solo de recesión.
Si bien esta crisis empezó con el problema de las hipotecas en Estados Unidos, lo cual se pudo haber solucionado con plata, esto no quedó acá, hay un segundo zapato que está empezando a salir, es la crisis de derivados, que son contratos privados entre partes que buscan neutralizar exposiciones de riesgo.
En Costa Rica tenemos que facilitar el crédito para la producción a todo nivel, desde las grandes empresas hasta las medianas y pequeñas e incentivar los microcréditos.

¿Cuál es su posición sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente?
No es adecuado empezar una gran discusión nacional sobre una Constituyente en este momento.
Estamos en una crisis económica que está desembocando en una crisis social, se pueden hacer reformas parciales, pero no apostarle todo a un gran proyecto a la medida de una persona y sus proyectos electorales en 2014.
El Cafta fue el tema que consumió el gobierno de Oscar Arias, no debemos permitir que ahora la Constituyente sea el tema a partir de 2010 para tampoco hacer nada.
No se puede caer en la excusa de que si no tengo las reglas que yo quiero no puedo hacer nada, el país no se traga ese cuento y no puede esperar esa gran discusión para resolver los problemas que lo afectan hoy.
Costa Rica es un país gobernable, pero no es gobernable como a mí me da la gana, sino de acuerdo con las reglas.

El mayor acierto del gobierno de Oscar Arias…
Los proyectos sociales para mantener a los estudiantes en las aulas.

¿El mayor desacierto?
Este gobierno prometió demasiado, había miles de personas trabajando en materia de seguridad, economía y todos los sectores, pero ese great team nunca se materializó.
Además de que hay dinero pero no capacidad de ejecución.
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