Surf tico da esperanza a víctimas de “guerra” colombiana
En Nuquí, Colombia, los costarricenses ayudaron a niños y adultos a utilizar el surf como método para obtener ingresos económicos a futuro. Archivo/La República
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“¿Por qué ayudar a Colombia? Porque nos entendemos en un contexto regional, lo que afecte a Colombia eventualmente afectará a Panamá, a Costa Rica y al resto de la zona. Por eso realizamos este proyecto entre ambas naciones, para generar estabilidad en la región”, fueron las palabras de Edgardo García, encargado de Proceso de Cooperación y Alianzas Estratégicas, del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder).

Bajo esta premisa, los gobiernos de Costa Rica y de Colombia llegaron al acuerdo en 2016 para desarrollar el proyecto “Transferencia de conocimientos en surf de Colombia a Costa Rica” para convertir el deporte en una plataforma para garantizar la paz y el bienestar social en el departamento del Chocó, la región más afectada por la guerra.

Ubicado en el Pacífico del país cafetalero, la región ocupa el sexto lugar entre las que presentan el mayor número de víctimas humanas y desplazados.

Como parte del proyecto de Icoder, el pasado 28 de junio, los surfistas Gustavo Corrales y William Jonhson representaron al país en Colombia debido a su experiencia en materia de desarrollo del deporte.

Durante una semana convivieron con las autoridades, jóvenes y niños de la comunidad, realizando una valoración de las condiciones de la zona, y transmitieron elementos técnicos y culturales para el desarrollo de la práctica y la economía del surf en la zona.

“Gustavo y William enseñaron a las microempresas a desarrollar la industria en una primera instancia, cómo sacarles provecho a los hoteles, tiendas y todo aquello más allá de la práctica deportiva que implica el desarrollo económico. Además, las condiciones de la práctica del surf son fantásticas y el oleaje ideal. Ahorita ellos están como Jacó hace 60 años. Lo que queremos es transferir nuestros conocimientos para construir una nueva industria y que no vean la guerrilla como su único norte”, añadió García.

El proyecto pretende generar una segunda oportunidad para quienes salen de la guerrilla, de los paramilitares, o las víctimas directas o indirectas del conflicto; así como dejarles saber que por medio del deporte se contribuye a la paz social, a la integración de los pueblos del mundo y el desarrollo económico sostenible.

“Ellos son una sociedad que ha nacido y crecido en la guerra. El Gobierno de Colombia pretende que estas personas tengan una segunda oportunidad al conflicto armado”, señaló.

La iniciativa fue financiada estando apegada a la legislación nacional en esta materia. Ambos países se encargan de pagar los boletos aéreos de sus respectivos representantes, y los viáticos los asume la nación anfitriona.

La segunda etapa del proyecto continuará entre setiembre y octubre de 2017 con la visita de cuatro representantes de la comunidad que se capacitarán en distintas facetas de la organización deportiva.

A partir del diagnóstico que entreguen los dos costarricense que viajaron a tierras suramericanas, se acondicionarán las capacitaciones para que se adapten a la realidad colombiana.

“Habrá un proceso de seguimiento entre ambos países y desarrollaremos un informe con base en el desarrollo que consigan en Colombia. Queremos que aunque tengan pocos recursos, puedan desarrollar el deporte de buena manera”, concluyó Edgardo García, de Icoder.

Colombia está en el proceso de salir de un conflicto armado que lleva más de 60 años de duración.

Sin embargo, el año anterior, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), mayor grupo rebelde de esa nación, entregó sus armas y puso fin a su condición de fuerza de combate en la lucha de la guerra contra el narcotráfico.


 

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