Surcoreanos también se vuelcan en contra del Note 7
Jay Y. Lee, virtual sucesor en la presidencia de Samsung, enfrenta oposición por primera vez tras incidente con Note 7. Bloomberg/La República
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Este lunes, cientos de dueños de teléfonos Samsung Galaxy Note 7 en Corea del Sur entablaron una demanda colectiva exigiendo una indemnización. Horas antes, una firma surcoreana de asesoramiento de inversiones recomendó a los accionistas a votar en contra de que el vicepresidente Jay Y. Lee se incorpore a la junta directiva, en la más firme oposición pública hasta la fecha al ascenso del probable sucesor al mando del conglomerado.

El doble revés ocurre en momentos en que Samsung lidia con la más grave crisis en su historia de 47 años, en medio de la debacle por el retiro del mercado de un aparato móvil cuyo sobrecalentamiento y explosión ha sido documentado. El escándalo ha mellado el aura de invulnerabilidad de la compañía en el mercado local, y podría dar pie a una mayor vigilancia de una empresa modelo nacional que otrora era infalible.

“Samsung puede haberse vuelto demasiado presuntuosa en el curso de los años. Han pasado muchas cosas que nunca antes hubieran ocurrido en Samsung”, dijo Park Ju-gun, presidente de la entidad de monitoreo corporativo CEOSCORE en Seúl.

Más generalmente, el tradicional sistema chaebol de Corea del Sur ha atraído críticas en años recientes por mantener feudos familiares a expensas de accionistas. Samsung, como el mayor de los chaebols, ha atraído críticas de inversionistas activistas como Paul Elliott Singer, quien el año pasado lanzó una de las mayores pujas a través de representantes cuando disputó la fusión de dos filiales importantes de Samsung Group. Si bien el acuerdo finalmente se realizó, Singer ahora impulsa más cambios en Samsung Electronics.

Sustinvest, una firma de Seúl de asesoramiento de inversión por apoderados, dijo en una carta a accionistas que Lee no tiene las cualificaciones para estar en la junta directiva porque se ha beneficiado de transacciones “entre filiales” del grupo Samsung. Tales transacciones son comunes entre conglomerados locales pero han atraído mayor escrutinio porque se consideran beneficiosas para el núcleo interno de las empresas.

Es inusual que la firma haya mencionado en particular a Lee: el vicepresidente es visto como parte de la realeza corporativa de Corea. La propia Samsung por largo tiempo ha sido tenida por símbolo del ascenso económico de posguerra de Corea del Sur y hoy recaba ingresos equivalentes a un cuarto del producto interno bruto del país.

Lee, de 48 años, que se estima sucederá a su padre, el presidente Lee Kun-hee – actualmente hospitalizado – fue postulado a la junta directiva en septiembre y encara un voto de accionistas el jueves. Pero Sustinvest, que el año pasado también emitió una recomendación en contra de la fusión de Samsung C&T y Cheil Industries, dijo en la carta que Lee ha sido un “beneficiario” de transacciones entre filiales, lo cual “socava el valor corporativo porque excluyen la posibilidad de mejores acuerdos”.

También inusual es la magnitud de la indignación pública en Corea desde que comenzó el retiro del mercado del Note 7, y la cantidad de dueños de Note 7 que exigen indemnización financiera está comenzando a subir.

Un total de 527 compradores de teléfonos inteligentes exigen que Samsung pague a cada querellante alrededor de $440 por tiempo y esfuerzos malogrados cuando se produjo el llamado inicial a reparaciones de los teléfonos, que luego fueron descartados. Samsung dijo en un correo electrónico que examinará el pleito y emprenderá acciones en consecuencia.

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