Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 9 Diciembre, 2016

La dignidad del ser humano en el socialcristianismo es central. El ser humano no está supeditado a nada, el Estado está en función del individuo. El Estado socialcristiano sirve y protege la libertad del individuo. El socialcristianismo custodia a ese individuo de los excesos de otros individuos, empresas, sindicatos o del Estado en su accionar. El ser humano no es sujeto de alienación

Sinceramente

Socialcristianismo. Conclusiones

Algunos costarricenses perciben el socialcristianismo como extrema derecha por ser antítesis del marxismo y sus derivaciones. En realidad la oposición contra la doctrina social de la Iglesia católica deriva del hecho de que el socialcristianismo es profundamente democrático y bajo su régimen las elecciones populares son concebidas como un voto para cada ciudadano mayor de edad y se ejerce plenamente en diversidad de partidos y opciones. No es un régimen totalitario de partido único.
En realidad el discurso contra el socialcristianismo obedece a que es una herramienta social para lograr cuatro elementos básicos en una sociedad: primero, para colocar la dignidad, libertad y preeminencia del ser humano creado a imagen de Dios antes que cualquier partido, líder iluminado, o del Estado mismo. Segundo, para buscar el bien común estableciendo relaciones de equilibrio, respeto, justicia y bien entre las personas. Tercero, para crear una relación de solidaridad entre las personas sin menoscabo de su libertad, de sus vocaciones o iniciativas libres. Cuarto, para atender las necesidades de los más pobres y de los más necesitados de educación y de trabajo, sin aplastar a quienes tienen, a quienes ya disfrutan del bienestar que se desea dar a toda una colectividad. No es acabando con los exitosos como se promueve a los menos favorecidos.
El socialcristianismo no promueve la creación de pobreza al nivelar para abajo y empobreciendo a todos. El socialcristianismo busca de manera clara que cada individuo despegue sostenidamente en su economía y en su vida familiar. Nunca ha buscado confiscar de unos para dar a otros. Ha buscado y alcanzado relaciones equitativas y justas. Busca claramente repartir riqueza produciendo más, no repartir pobreza repartiendo lo que hay entre todos.
La gran diferencia del socialcristianismo con quienes tienen a la mano soluciones totalitarias para los problemas que ambos procuran resolver es que el socialcristianismo no suprime la libertad para resolver los problemas sociales, más bien usa la libertad para resolver los mismos.
La dignidad del ser humano en el socialcristianismo es central. El ser humano no está supeditado a nada, el Estado está en función del individuo. El Estado socialcristiano sirve y protege la libertad del individuo. El socialcristianismo custodia a ese individuo de los excesos de otros individuos, empresas, sindicatos o del Estado en su accionar. El ser humano no es sujeto de alienación.
El bien común es trascendental en un sistema socialcristiano y para la vida en comunidad. El individuo y sus relaciones deben ser de equilibrio, respeto, justicia y bien. Las relaciones no pueden ser despiadadas ni de explotación. El bien común pasa por el respeto al individuo y sus derechos humanos e inalienables. El bien común estimula la autorrealización, las vocaciones e iniciativas individuales, descansando en todas las condiciones que faciliten y permitan el ejercicio de la libertad. Para decidir entre intereses en conflicto está el Estado para proveer su percepción del bien común.
No hay que olvidar que cuatro ejes son las bases del socialcristianismo. Primero, las condiciones sociales deben ser de libertad, justicia y paz. Segundo, en comunidad el individuo debe tener acceso a los elementos que permitan su desarrollo, educación, trabajo, casa, alimento, libre información y ética cristiana robusta deben ser incentivados y supervisados por el Estado. Tercero, solo si hay justicia, equidad y paz en la asignación social de los frutos del trabajo en una comunidad es posible el desarrollo. La profundización de las diferencias en educación, ingreso, riqueza y oportunidades hará colapsar la libertad y la iniciativa del individuo, colapsando el sistema democrático. Cuarto, finalmente la comunidad requiere una organización social adecuada que permita elegir con libertad a los mejores, decidir en los órganos del Estado con rapidez y precisión, actuar con diligencia y justicia y materializar las decisiones tomadas con presteza.
La solidaridad social da cohesión a la comunidad. “Todos somos en verdad responsables de todos…” Juan Pablo II. Una comunidad socialcristiana es estructurada sobre la dignidad especial del ser humano y no hay seres humanos más dignos que otros. La institucionalización de la solidaridad es una marca socialcristiana.
La opción preferencial por los pobres así enunciada en Medellín, es la razón de ser del socialcristianismo. No es la atención que aliena libertad e individualidad. No es la atención que masifica y proletariza. Es la atención que busca que cada quien tenga educación, trabajo y salario justo buscando su sostenibilidad en el tiempo con libertad.
El socialcristianismo es una de las más serias y trascendentales doctrinas de la humanidad.

Emilio R. Bruce
Profesor
ebruce@larepublica.net