Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 6 Octubre, 2011


De cal y de arena
Sin paraguas y le llueve parejo

Le está lloviendo parejo al “plan de solidaridad tributaria” que apadrina el dueto Laura-Ottón y que, a juzgar por el aluvión de críticas que le cae, tiene todas las características de un mero reajuste tributario encaminado a sofocar las llamas que inflaman el baúl que administra el Ministerio de Hacienda. Quizás por las dimensiones de la conflagración la propuesta del Poder Ejecutivo no pase de ser un paliativo de efectos inmediatos: de ahí la presión que pone para sustituir el impuesto de ventas por un impuesto al valor agregado, elevándolo más. Se estima que el paquete produciría dos tercios del total perseguido. Al lado figuran otros rubros, unos incorporados a pedido del Partido Acción Ciudadana de los que los más polémicos son el tributo a los dividendos que distribuyan las empresas establecidas en Zonas Francas a partir de 2015 y la renta mundial y la renta global. Todo un alboroto armado por los malinchistas que giran en torno a las ZF con una deformación exagerada de lo que contiene el proyecto de ley y por poderosos e influyentes contribuyentes coludidos con el poder político para impedir que nuestra ley tributaria acoja los principios de renta mundial y global. Críticas estas aparte, surgen también las de quienes (reputados economistas entre ellos) le objetan ser aún bastante regresivo y por ende inequitativo; que mantiene casi intocable el régimen de exoneraciones, exenciones, privilegios para grandes cooperativas, solidarismo, juntas de pensiones, y que preserva la inmunidad de los ricos para que paguen como tales. Y todos a una, reclamando la incompetente gestión del gobierno en el cobro de los tributos existentes que se ha traducido en enormes evasiones y elusiones, el dispendio en el gasto público y la inerte disciplina fiscal, punto en que llevan razón.
Como en tantos otros campos donde la historia la ha citado a la batalla, la Presidenta Chinchilla acude a esta del plan tributario improvisadamente, sin experiencia y sin un batallón debidamente armado y, peor aun, con fisuras en sus filas. El Ministro de Hacienda repudió las propuestas del economista Bernal Jiménez sobre renta mundial. Hoy las tasca por obra del abrazo Laura/Ottón. La Ministra de Comercio Exterior no disimula sus divergencias. Y un diputado oficialista rompe la disciplina soldadesca en tanto el PAC evidencia que le sucede lo que a los venados de Coyolar: se asustan de sus propias flatulencias. En el proyecto los ricos acusa Jorge Guardia no pagarán a tono con su capacidad. Otras voces apuntan que si bien mejora la equidad, sigue marcado por su regresividad. Su lado flaco (la adopción del IVA) es el principal arsenal de los críticos. Hasta hoy, el gobierno no ha diseñado la estrategia idónea para llevar a buen puerto con algo más que la fuerza del número de diputados arrendados esta iniciativa que puede llegar a ser como lo de Isla Calero un nuevo Waterloo para la Presidenta. Llueve tieso y parejo. Grave sería que el imprescindible esfuerzo por sanear las finanzas públicas se ahogue por la torpeza del Gobierno y del PAC que no interpretan bien las dimensiones de la ofensiva de la oligarquía que repudia los impuestos directos.

Alvaro Madrigal