Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 5 Mayo, 2009


Sin mascarilla


Pánico y pandemia comparten las tres primeras letras, pero comparten también el estado colectivo de una sociedad mundial propensa a enfermarse. ¿Morirse? Quién sabe… Al menos en nuestro país, la cosa no pinta para volverse loco, así algunos quisieran lucrar con la manía actual.
En la revista colombiana Cambio leí diez sugerencias que adapto a fin de cumplir con el mandato del Chapulín Colorado de que No Cunda el Pánico.
1. No se ha registrado el primer caso (criollo) confirmado en el país. Los tres probables y el único confirmado responden a visitas al Norte y a un contagio inevitable pero adecuadamente contenido. Bien por el Ministerio de Salud en mantener la confidencialidad de la información, Dios nos guarde que —en aras del interés común— algún trastornado tome la erradicación del mal en sus manos.
2. El 99% de los virus gripales no reviste peligro letal. Entiéndase que si uno tiene tos, mocos y estornuda de vez en cuando, no hay que correr al EBAIS o al médico más cercano. Basta con recordar que estamos en transición de la época seca a la húmeda y que, como es costumbre, muchos de nosotros nos vemos afectados por resfríos comunes y corrientes.
3. Solo el 5% de los casos desarrolla cuadros graves de la enfermedad. Pandemia se asoció con Apocalipsis y la gente se ha vuelto, literalmente, loca. No por la enfermedad que se asocia con las vacas sino por la que se asocia con los cerdos, aunque estos últimos no tengan injerencia en el contagio. Mantengamos la calma, nuestro sistema de salud y seguridad social respalda la confianza que debería infectarnos.
4. El virus puede contenerse con medidas básicas de higiene. Atención a esto, que bien nos haría repasar e implementar (se nos había olvidado, ¿o no?) lo esencial en la limpieza, prevenciones por demás muy razonables.
5. En la etapa inicial, la gripe puede manejarse en casa con autocuidado, tal como un resfrío. Al rato uno ni se entera de que estuvo coqueteando con la comunidad porcina.
7. El Gobierno reaccionó en forma oportuna con la declaratoria de Emergencia Nacional y la asignación de recursos para evitar un impacto epidemiológico negativo. Por más que le duela a la oposición, en estos días de trascendencia legislativa —y nada más— esto es cierto también en nuestro caso. Especialmente, con el lujo de Ministra de Salud que tenemos, salvo porque:
6. Colombia fue de los pocos países en el mundo que hicieron simulacro de pandemia; 8. Los antivirales para el tratamiento son efectivos y 9. Hay disponibles 26.086 dosis de antiviral y el Ministerio de Protección ordenó la compra de 400 mil más. ¡Vieron que no me salté el 6! Lo que pasa es que tenía que aglutinarlos porque son tres temas en los que no damos la talla. Primero: No hubo tiempo ni prevención para simulacro alguno. Segundo, Colombia tiene su propio laboratorio y no tiene que enviar ¡y esperar! a la confirmación que viene de Atlanta. Tercero, aquí no se puede hablar de antivirales, porque ni el alcohol en gel ni las mascarillas aguantaron las primeras de tanteo.
10. En México, foco de la epidemia, el número de casos tiende a estabilizarse. Nosotros tuvimos noticias de dos más este fin de semana, así he de insistir en que la respuesta del Gobierno en la persona de su Ministra de Salud, ha sido eficaz en sus recursos.
Sin bajar la guardia, usemos la cabeza para no caer en la paranoia que ha invadido a todos los países por igual. Tengo una hija de casi siete años a quien le toma por lo menos diez minutos lavarse las manos. Me alegro y me acongoja que sea en virtud de esta situación.