“Sí, claro, yo voy a votar”
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Eso es lo que dice Andrea, quien votará por segunda vez en las elecciones nacionales y explica por qué lo hará. Ella lo tiene bien claro.

“En mi casa, todos vamos a votar porque si no lo hiciéramos después ni nos podríamos quejar por lo que hayan escogido los demás. Eso sí, en mi familia cada uno tiene su voto en secreto. Nos respetamos mucho eso.

Para nosotros es como  un día de fiesta. Vamos todos acompañando a los demás porque no votamos en el mismo lugar y cuando terminamos nos vamos a un restaurante a almorzar juntos”.

En cambio, Juan Carlos, quien adquirió el derecho a votar hace poco, dice que no sabe si irá a las urnas. “Lo estoy pensando pero no me interesa mucho, de todos modos después todo sigue igual”, dice

La razón por la cual “Candilejas” le preguntó a dos jóvenes que están empezando a ejercer su derecho a elegir quién gobernará su nación por los próximos cuatro años, es porque el politólogo Rónald Alfaro, quien hizo su tesis doctoral en Estados Unidos sobre comportamiento electoral, dice haber descubierto dos cosas muy importantes en lo que denomina “hábito del voto”.

Este profesional, investigador actual del Estado de la Nación, asegura que “si la persona vota la primera vez probablemente seguirá con ese hábito. En cambio, si la persona se abstiene de votar en su primera oportunidad probablemente podría seguir sin hacerlo”.

Por otro lado, “lo que ocurre en la familia, lo que los niños y adolescentes ven hacer a sus padres en esto de ejercer el derecho al voto, es determinante. Muchos de ellos probablemente seguirán el ejemplo de sus mayores en este sentido” explica Alfaro.

“El votar es un fenómeno originado por diversas causas. En estudios realizados por la Universidad de Costa Rica y por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), encontramos que entre las causas hay dificultades técnicas, como enfermedad, salir del país, pérdida de la cédula, descuido en la renovación de la cédula, entre otras, asegura Hugo Picado, del  Instituto de Formación y Estudios en Democracia del TSE.

“Pero hay causas más ligadas al desencanto con la política. Es una especie de crítica al sistema el no votar. Hay un grupo de ciudadanos que simplemente no votan por desinterés. No lo consideran importante porque sienten que las cosas ocurrirán de todas maneras”, dice Picado. 

Y si ampliamos la mirada “en las democracias europeas o anglosajonas hay un alto porcentaje de personas que se sienten bien como están las cosas y piensan que no es necesario que voten ya que consideran bien que las decisiones las tomen los políticos y gobernantes”, agrega Picado.

Pero, “si para muchos electores no está claro el peligro que podría traer a la democracia un abstencionismo y apatía crecientes, será difícil convencerlos de votar cuando no es evidente cuáles son los beneficios materiales para ellos de elegir a uno u otro candidato” decía Óscar Hernández Rodríguez en la revista de ciencias sociales de la Universidad de Costa Rica ya en el año 2002.

La democracia en Costa Rica es sólida y antigua, sin embargo pareciera que dependería del nivel de satisfacción que la misma le proporcione a la población en cuanto a mejorar cada vez más su calidad de vida, que esta la cuide, entre otras cosas, ejerciendo el voto.

A pocos días de unas elecciones nacionales, es este un buen momento para analizar nuestra cultura política y ver de qué manera cada uno de nosotros puede mejorar la calidad de la democracia en Costa Rica.

Informarse muy bien sobre los distintos programas de gobierno que ofrecen los candidatos presidenciales y ejercer luego el derecho y deber del voto, es una buena forma de hacerlo.

 

Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores Jefe y Directores de proyectos

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Fuente: https://revistacienciassociales.ucr.ac.cr/images/revistas/RCS98/05.pdf



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