Alejandro Madrigal

Alejandro Madrigal

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Viernes 8 Junio, 2018

Señales de un gobierno diferente

Hoy se cumple un mes exacto de que Carlos Alvarado y su numeroso equipo asumieron las riendas del Gobierno de la República. A tan poco tiempo, no nos da para hacer una evaluación profunda de lo hecho hasta el momento, pero sí para identificar señales que podrían distinguir y mostrar por el camino en que este gobierno se moverá.

Primero que todo, desde mi perspectiva resulta admirable el esfuerzo de concertación que logró Carlos previo y posterior a la segunda ronda electoral; tanto cuando era el único candidato que aseguraba nuestra estabilidad política y democrática, como cuando resultó electo. Son muchas las señales que se extraen de ese esfuerzo: que ante amenazas fundamentalistas, muchos líderes políticos son capaces de bajar banderas partidarias para elevar la bandera costarricense, la cual es mucho más importante. Que la discusión durante febrero y marzo, previa a la segunda ronda, trascendía el debate entre izquierdas y derechas, y se trataba mucho más de democracia o fundamentalismo; y producto de ello, muchas figuras de izquierdas y de derechas lograron concertarse en un único esfuerzo político. También que en nuestro sistema política sobreviven aún muchas figuras que no temen pactar con quien sea, por más peligroso que sea, con tal de obtener un beneficio para sí.

Pero sobre todo, se ha mostrado que nuestra democracia está madurando. Que aunque nuestra normativa y sistema jurídico sean una carcasa que la tienen amarrada en algunos aspectos, nuestra cultura política podría estar evolucionando más rápidamente que las reformas que la regulan. Ver diferentes banderas en un mismo escenario partidario, adhesiones públicas y transparentes basadas en acuerdos igualmente transparentes, un gabinete de jerarcas multipartidario... Todas son señales de una democracia más madura y evolucionada, a pesar de que el marco jurídico no ha cambiado esencialmente en 70 años. Todas son señales de un gobierno que se está tomando en serio el reto de generar cambio social.

Por otro lado, una selección de jerarcas con mucha experiencia, que aunque uno pueda no coincidir con la visión de todos los que están ahí, es claro que la intención es desentrabar la lentitud e inoperancia en el funcionamiento de muchas instituciones y ministerios, y en general, trabajar por generar resultados que incidan directamente en la vida de las personas. Un esfuerzo valioso y un cambio de paradigma: más que solo administrar, se trata de transformar.

Se ve movimiento en amplitud de temas. Por ejemplo, en educación se ve que la línea progresista y moderna planteada desde que el exministro Garnier asumió esa cartera hace 12 años continuará más clara que nunca, empezando porque tanto él como la exministra Mora forman parte del Consejo Nacional de Educación, lo cual también es un esfuerzo de concertación. La educación laica, científica, contemporánea, inclusiva y respetuosa es una herramienta fundamental para el cambio y la movilidad social. Además de que se empiezan a mover los esfuerzos para aliviar la carga administrativa tan grande que tienen los docentes hoy día y que efectivamente ellos puedan dedicar mucho más tiempo y esfuerzo a lo sustantivo: el educar.

En transportes, el ministro Méndez, con amplia experiencia, se enrolló las mangas desde el día uno, con una promesa muy clara de concretar casi 30 proyectos claves para aliviar la congestión vial tan severa de los sectores más urbanos del Valle Central. Y ligado a ello, Claudia Dobles, una primera dama que ha brillado por sí sola y cobrado gran protagonismo por sus amplios conocimientos en temas de movilidad y planificación urbana, ha tomado las riendas de los proyectos de transporte público más ambiciosos, que le urgen a Costa Rica, nutriéndose de experiencias en otras latitudes también. En Seguridad también vemos muchas acciones del ministro Soto y viceministros muy claros sobre el protagonismo que debe tener la fuerza policial en garantizar el cumplimiento de la ley, pero a la vez administrando desde una perspectiva de prevención.

Y para cerrar la lista de ejemplos, en materia fiscal es tal vez donde se han visibilizado mayores acciones y esfuerzos, lo cual resulta lógico, porque es un tema de extrema urgencia para el país en este momento. El Presidente y la ministra Aguilar anunciaron una amplia serie de medidas para reducir el gasto público en el gobierno central. Muchos de ellos son gastos efectivamente no esenciales o prescindibles, propios de momentos de mucha estabilidad fiscal, no para este momento. Es un esfuerzo admirable y sustancial. Pero claro, es absolutamente insuficiente para solucionar la crisis, la cual es imposible de solucionar solamente por la vía de reducción del gasto. Sobre esto ha habido mucho debate, y las posiciones más sensatas han sido claras: en Costa Rica se tributa poco, se evade mucho, y los ingresos para el Estado deben aumentar. Pero también es cierto que la mayor parte de ese aumento no debería venir solo de impuestos a la clase media y al consumo en general; sino también a los ingresos más altos y a las ganancias de capital, las cuales tienen en este país prácticamente un paraíso, y los paraísos son ruinosos y destructivos para las economías modernas. El gobierno se ha comprometido como ningún otro antes a hacer sus propios sacrificios, ahora les corresponde a la Asamblea Legislativa y a muchos gremios hacer su trabajo, poner de su parte y comprometerse. De otra forma no salimos de esta crisis fiscal.

Es muy pronto para evaluar, pero solo en estos 30 días hay señales muy claras de que Carlos Alvarado y su equipo han venido a hacer un esfuerzo muy grande, más ambicioso y más laborioso, tomándose muy en serio lo que la gente votó el 1° de abril anterior. Por el bien del país, esperamos mucho éxito para estos cuatro años clave que están por venir.