Nunca es demasiado temprano para proteger tu seguridad financiera. Si dejás tus ahorros inactivos, la inflación pierde su valor.
Una excelente opción es crear fondos en Estados Unidos, un mercado inmenso que tiende a crecer de forma atractiva. Podés hacerlo a través de una casa de bolsa internacional o comprando un ETF (Exchange Traded Fund), que agrupa acciones de distintas empresas para diversificar tu dinero en un solo movimiento.
La gran ventaja de esto es que tu inversión es líquida: podés vender tu participación y retirar tu plata cuando querés, sin estar atado a plazos forzosos.
Para que te des una idea: durante los últimos 25 años, el dinero invertido en la bolsa estadounidense creció a un promedio anual del 11%. A largo plazo, tus ahorros trabajan y crecen por sí solos.
¿Hay riesgo? Claro, siempre lo hay y el mercado tiene altibajos. Sin embargo, para la gente joven y con paciencia a largo plazo, la tendencia histórica casi siempre tira para arriba.
¿La alternativa? Ganar muy poco en bonos locales, o invertir en fondos tradicionales que no son líquidos y te dejan sin acceso a tu propia plata.





































