Revertir derecho al aborto podría no serle tan fácil a Trump
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Donald Trump dice que sus nominados para la Suprema Corte estarán dispuestos a revertir la histórica decisión sobre derecho al aborto de 1973 de Roe versus Wade. No ha dicho cómo se asegurará de ello.

La lista de Trump de 21 posibles jueces de la Suprema Corte comprende a personas con clara posición contra el aborto y a otras sobre cuyo pensamiento al respecto no se sabe prácticamente nada.

Las garantías que exija Trump podrían determinar quién es el nominado y si los oponentes al aborto lograrán su sueño de revertir un fallo que ha sido centro de las guerras culturales del país durante más de cuatro décadas.

Como han comprobado los conservadores en el transcurso de esos años, los jueces que eligen los presidentes republicanos no siempre siguen el guión del partido una vez que se incorporan a la corte. Sandra Day O’Connor, Anthony Kennedy y David Souter dieron su aval a por lo menos el derecho básico de acceso al aborto.

Esto se debe en parte a que los presidentes tradicionalmente obvian preguntar de forma directa a los posibles nominados cómo votarían sobre temas específicos y se basan en indicadores menos concretos, tales como fallos en tribunales inferiores y su experiencia en gobiernos similares.

Algunos de los candidatos de Trump tienen credenciales antiabortistas más fuertes que otros. El juez federal de apelaciones William Pryor, de Alabama, dijo una vez que Roe era “la peor abominación de la historia del derecho constitucional”. El senador Mike Ledd, de Utah, ha dicho que no puede interpretarse de forma verosímil que la Constitución protege el derecho al aborto. El juez de la Suprema Corte de Florida Charles Canady es un ex legislador federal que elaboró la ley nacional que impide lo que los críticos llaman abortos “por nacimiento parcial”.

Otros tienen escasa o ninguna manifestación pública sobre el tema. La jueza de la Suprema Corte de Michigan, Joan Larsen, por ejemplo, integra el tribunal desde hace algo más de un año, por lo que tiene muy pocas opiniones judiciales sobre cualquier tema.

Los partidarios del derecho al aborto destacan que, como todos los que integran la lista de Trump, Larsen tiene fuertes antecedentes conservadores: se desempeñó en el Departamento de Justicia durante la gestión del presidente George W. Bush y trabajó con el juez Antonin Scalia, el extinto magistrado conservador cuyo lugar cubrirá el próximo juez. El gobernador republicano del estado la nombró el año pasado en la Suprema Corte de Michigan.

Otra candidata, la jueza federal de apelaciones Diane Sykes, fue blanco de críticas demócratas en ocasión de su nominación en 2004 por declaraciones de elogio que hizo sobre dos hombres condenados por obstruir el acceso a una clínica de abortos. A pesar de ello, en sus 12 años en la corte de apelaciones no se ha expedido de forma directa sobre el derecho al aborto.

Los grupos liberales dicen que no son muy optimistas. “Sobre la base de la investigación preliminar que hemos hecho, todos son problemáticos”, dijo Nan Aron, que preside Alliance for Justice.


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