Reino Unido baja el tono sobre el Brexit y escucha a empresarios
El ministro de Economía, Philip Hammond, dirá a los líderes empresariales en un discurso sus preocupaciones sobre la separación. Bloomberg/La República
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El Gobierno de la primera ministra británica, Theresa May, ha cambiado su postura sobre el Brexit, adoptando un tono más sobrio y realista semanas después de las desastrosas elecciones. Ha cesado la fanfarronería que había llevado a los aliados de la Unión Europea a reprender al Reino Unido por quererlo todo.

El ministro de Economía, Philip Hammond, dirá a los líderes empresariales en un discurso organizado por la Confederación de la Industria Británica que sus preocupaciones sobre la separación no serán desestimadas. Es un gesto conciliador para una audiencia que se ha ignorado y, a veces, incluso rechazado.

El cambio en el tono se ha hecho evidente desde que May perdió su mayoría y tuvo que gestionar un acuerdo de trabajo con un partido de Irlanda del Norte. Incapaz de imponer su visión del Brexit y bajo presión creciente para abandonar la austeridad, la Primera Ministra se ha visto obligada a hacer concesiones políticas en el país, y es cada vez más probable que también deba hacerlo con sus socios de divorcio de la UE.

Hammond ha surgido como el partidario principal de un Brexit favorable a las empresas. Su reputación de ser uno de los ministros a favor de un Brexit más suave lo había convertido en candidato a ser desplazado del gabinete, cuando parecía que May se encaminaba a una victoria abrumadora con un ejército de partidarios del Brexit duro.

Pero el mal desempeño electoral de May ha elevado la influencia de Hammond, y no ha tenido miedo de discutir con el secretario del Brexit, David Davis, el negociador principal, o hacer comentarios punzantes sobre el ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, una de las caras de la exitosa campaña a favor de abandonar la UE.

Desde la elección, el ministro de Economía también ha argumentado que salir de las conversaciones del Brexit sin un acuerdo, como han amenazado algunos —entre ellos May— podría ser un "resultado malo" y que la inmigración debe ser gestionada en lugar de ser "cerrada". También advirtió que la fragmentación de los servicios financieros después del Brexit podría resultar en mayores costos para las empresas tanto en el Reino Unido como en Europa.

Hay indicios de que otros están trabajando para que May pueda repensar su enfoque sobre la ruptura. Según un informe de The Guardian, en el cual se cita a cargos del Gobierno, a los ministros se les pidió aceptar compromisos políticos o conformarse con un acuerdo de libre comercio limitado, similar al que firmaron la UE y Canadá, argumentando que no es posible tener lo mejor de ambas alternativas.

El objetivo es presentar un proyecto secreto para un acuerdo de libre comercio sobre servicios financieros cuando se concluya el Brexit en marzo de 2019.

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