Regreso a clases: 6 recomendaciones clave para cuidar la salud de niños y adolescentes
Atender de forma preventiva el aspecto físico y emocional antes y durante el curso lectivo favorece el rendimiento académico
El regreso a clases es un momento estratégico para revisar el estado de salud de niños y adolescentes.
Y es que, según profesionales en pediatría, la prevención y la detección oportuna de posibles alteraciones médicas, visuales, emocionales o nutricionales influyen directamente en la capacidad de aprendizaje y en la adaptación a la rutina escolar.
Por ello, el retorno a las aulas es una oportunidad para que las familias fortalezcan hábitos y verifiquen condiciones que podrían pasar desapercibidas durante el año.
El bienestar integral, que incluye aspectos físicos, emocionales y preventivos, es un pilar para que los estudiantes enfrenten con éxito las exigencias académicas, de acuerdo con la Dra. Elena Sheils Vargas, especialista en Pediatría de la red médica MediSmart.
“Un inicio de curso exitoso no solo implica estar listos en lo académico, sino también poner especial atención a la salud física, emocional y preventiva de niños y adolescentes, factores clave para su bienestar, adaptación escolar y rendimiento a lo largo del año lectivo”, dijo la especialista.
En este sentido, comenzar el ciclo escolar con controles adecuados permite anticipar situaciones que podrían afectar la concentración, la asistencia o el desempeño.
Además, fomenta la creación de rutinas saludables que impactan positivamente en el desarrollo de largo plazo.
A partir de esta perspectiva, la experta plantea una serie de acciones prioritarias que conviene revisar antes y durante el regreso a clases:
1. Evaluación médica general
Un control integral permite conocer el estado de salud del estudiante y detectar condiciones que podrían interferir con su desempeño cotidiano. Este tipo de revisión funciona como punto de partida para el seguimiento durante el año lectivo.
2. Control de la visión y la audición
Dificultades para ver o escuchar no siempre son evidentes, pero pueden reflejarse en problemas de atención o bajo rendimiento. Identificarlas a tiempo facilita intervenciones oportunas.
3. Seguimiento del crecimiento y la alimentación
Monitorear peso y talla ayuda a reconocer desequilibrios nutricionales y a reforzar hábitos saludables que impactan en la energía, la concentración y el bienestar general.
4. Atención a la salud emocional
El cambio de rutinas, la carga académica y la interacción social pueden generar estrés o ansiedad. Observar señales emocionales y brindar acompañamiento resulta clave para una adaptación positiva.
5. Vacunación actualizada
Mantener al día el esquema de inmunización reduce el riesgo de enfermedades durante el ciclo escolar, contribuyendo a entornos educativos más seguros.
6. Rutinas de sueño y actividad física
Dormir lo suficiente y mantener movimiento diario favorece la memoria, la concentración y el equilibrio emocional, aspectos fundamentales para el aprendizaje.
Promover estos cuidados desde el hogar, con apoyo profesional cuando sea necesario, fortalece el desarrollo de los estudiantes más allá del aula.
“Cuando se abordan estos aspectos de forma preventiva, se crea una base sólida para que los estudiantes enfrenten el año lectivo con mayor bienestar y mejores condiciones para aprender”, finalizó la Dra.
Perfil
Nombre Red médica MediSmart
Elena Sheils Vargas, especialista en Pediatría