Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 20 Diciembre, 2016

Vale la pena hacer un recuento de los hechos, los daños y las aspiraciones pendientes de 2016

Reflexiones 2016

Un año más se acumula al calendario y avanzamos con fuerza hacia la celebración en 2021 del bicentenario como nación independiente; por eso vale la pena hacer un recuento de los hechos, los daños y las aspiraciones pendientes de 2016, esperando por supuesto, que lo vivido y aprendido en este año, nos permita mejorar como país y prepararnos para 2017. Empero, llega la hora de comerse un tamal, chinearse un ratito con el viajecito a la playa o a la montaña y por supuesto, hacer las cuentas del año. Como columnista, también es un momento importante para reflexionar sobre los hechos comentados, las carencias o nuevas temáticas por enfrentar en este próximo año.

En lo económico, las cosas fueron razonablemente bien en este 2016, la inflación continuó baja y estable, la economía creció a un ritmo razonable, similar a la de 2015, con altos y bajos que marcan los avatares de la economía internacional, que sigue siendo muy adversa y compleja. Se mantuvieron los beneficios de precios del petróleo bajos y la estabilidad en las tasas de interés internacionales, aunque al final del año las nubes grises en los factores externos vaticinan cambios bruscos en los factores externos de la economía. Lo no tan bueno del año nos llegó por la estructural y compleja realidad que presenta el empleo, que claramente se ha desconectado de la dinámica del crecimiento económico y cuyos resultados quedan en rojo. Así las cosas, las reducciones en pobreza son pocos sostenibles a mediano plazo, ”un alegrón de burro dirían en el campo”, de no existir otras políticas productivas y estructurales a favor del empleo y de la equidad social, más allá de lo clásico y tradicional. Lo feo para este año, es que todo este escenario económico de 2016 es insostenible a mediano plazo, de no existir una esperada reforma del Estado que garantice mejores niveles de eficacia, recuperación de la inversión en infraestructura y un razonable equilibrio fiscal. De no existir este compromiso de reforma, que pareciera se esfuma en los avatares cotidianos del gobierno, los logros del corto plazo siguen siendo pasos al filo de la navaja. Preocupante, así debería llamarnos la atención el resultado a la baja de las pruebas PISA en la educación, ”trapito de domingo” de la sociedad y el Estado costarricense, que aparece una vez más, en la PICOTA de nuestro resumen del año.

En lo político, el año ha tenido muy diversos resultados que marcan el devenir de la futura década. El triunfo en Calero terminó con la razón a Costa Rica, sobre la invasión y destrucción del manglar por parte de nuestros vecinos del norte, creando nuevas condiciones y garantizando la defensa de la territorialidad del país, así como, afectando en positivo la definición de largo plazo de los límites marítimos en la parte Norte y Atlántica del país, de gran valor en materia de defensa del ecosistema natural de la costa atlántica, hoy amenazada por las exploraciones petroleras en casi todo el Caribe centroamericano. Este claramente, es un logro de la diplomacia de Estado que no pasa inadvertido en este recuento de final de año. En lo político, el fiasco de la diplomacia costarricense en las Naciones Unidas pasará a la historia como un error estratégico del Presidente y de su Ministro de Relaciones Exteriores, ampliamente cuestionado por el accionar del Embajador en Brasil, la declaratoria de secreto de Estado de las minutas diplomáticas y la no claridad del Presidente y de su Ministro de Comunicación, sobre el comportamiento del país en este foro global.

Se acabó el amor, el Presidente tocó fondo en su imagen de gobierno, pasando a ser uno de los presidentes con menor apoyo del continente. Al lado contrario los arrebatos no fueron menos, la principal noticia política fue la no intención del expresidente Arias de participar en una tercera carrera por la presidencia, generando gran revuelo entre propios y extraños. El claro ganador fue el presidente de la Asamblea Legislativa, Antonio Álvarez, quien asumió la bandera de la alternativa a Figueres en la convención interna del PLN. Ni que se diga de los avatares en el PAC, condenado por estafa en la campaña de 2010, debilitando lo que hasta la fecha ha sido su mayor argumento, la ética y moral en la función pública. Por el lado del PUSC, la absolución a Miguel Ángel Rodríguez y la llegada de Miguel Carabaguíaz son noticias de refresco en las aspiraciones de regresar a la arena política con posibilidades de gobierno. Quizás el que más sorpresas ha mostrado en este 2016 es el desinflado FA, que ha puesto las expectativas de Villalta en una curul y no en retornar a la campaña política como candidato, la mayor sorpresa política, viniendo de un claro y exitoso 2014.

En el escenario internacional, los arrebatos políticos han sido noticia, los resultados del Brexit fueron sorprendentes y generó gran revuelo, en la venida a menos Unión Europea. Los efectos de la intervención de Rusia en la campaña norteamericana y la llegada sorprendente de Donald Trump a la Casa Blanca, es sin duda, la noticia política de mayor impacto en el mundo. La conformación de un gabinete conservador y muy cercano a figuras del ejército y del empresariado ligado al petróleo, pone en jaque muchos de los avances de la comunidad internacional, encabezados desde las Naciones Unidas por nuestra compatriota Christiana Figueres. Más de un año de un gobierno a la deriva dio como resultado una nueva alianza conservadora en España, donde se han deteriorado las bases federalistas y se marca un claro proceso de regionalismos, cada vez más extremos. La muerte de Fidel, líder y último eslabón de las dictaduras latinoamericanas, pone en duda la evolución de la economía y la sociedad cubana, masacrada por la recesión y el bloqueo económico y en clara decadencia política, producto de un desgastado liderazgo de la familia Castro. De igual desplome la economía y sociedad venezolana que pasa de una crisis a un caos social y económico y que de no resolverse puede llegar a tener tono de crisis humanitaria, ante un gobierno de Maduro que no cede el poder y una oposición claramente fragmentada y con poco oxígeno en lo político. Lo feo del escenario político internacional son los desastres provocados en Europa por los ataques del Estado Islámico y más recientemente, la masacre de Alepo, donde rusos y aliados al régimen de Siria pasan por encima de la población civil para lograr recuperar la ciudad de los insurgentes, mismos que usan claramente a la población civil como escudo humano en la guerra que no termina por cesar. Definitivamente una crisis humanitaria que alienta el odio y las tensiones entre países y sociedades, con posiciones cada vez más extremas.

Así las cosas, 2016 termina entre luces y sombras, con grandes partidas, como la muerte de nuestro querido expresidente Luis Alberto Monge, el desastre provocado por la emergencia nacional del huracán Otto y por supuesto, la amenaza latente del Turrialba; que sigue llenando de gris los atardeceres josefinos, hoy marcados por las presas y la agitación de las compras navideñas. Claramente un año para recordar, en lo personal muy satisfecho de haber realizado un sabático académico como profesor Asociado de la Universidad de Aalborg en Dinamarca, haber celebrado el cumpleaños número dos de mi hija Luciana y por supuesto, muy orgulloso de la graduación de sexto año de Mariela, mi hija mayor. Dios los bendiga a todos y que pasen una muy feliz Navidad, en compañía de sus seres queridos. La próxima semana, una crónica de las expectativas de 2017.