Redefinir estrategia para competir en semiconductores es vital para Costa Rica, según UNED
En primer semestre, flujo de inversión extranjera retrocedió un 7%
El auge mundial de los semiconductores está redefiniendo la competencia por inversión tecnológica, lo que plantea a Costa Rica el reto de mantenerse competitiva.
Así lo advierte la Universidad Estatal a Distancia (UNED), que plantea la necesidad de actualizar la estrategia nacional de atracción de inversión extranjera directa (IED) para fortalecer la transferencia de conocimiento, el desarrollo de talento y la integración con la producción local.
El llamado coincide con la reciente caída de un 7% en los flujos de IED durante el primer semestre del año.
Además, Federico Quesada, economista y director de la Escuela de Ciencias de la Administración (ECA) de la UNED, señaló que el país atraviesa un punto de inflexión tras el cierre de operaciones de filiales.
“Debe verse como una llamada de atención: no basta con atraer inversión, hay que integrarla con la industria nacional y potenciar la transferencia de conocimiento”, agregó el economista.
A pesar de la desaceleración, el ecosistema costarricense de semiconductores genera más de 5 mil empleos directos y agrupa a 600 proveedores, según datos de la Promotora de Comercio Exterior de Costa Rica (PROCOMER).
Asimismo, las estadísticas más recientes de PROCOMER confirman que el sector eléctrico y electrónico —donde se agrupan parte de las exportaciones de semiconductores— creció 8% entre enero y septiembre de 2025, impulsado por los cables, materiales y circuitos integrados, con un valor total de $802 millones.
Estos datos refuerzan la importancia del componente tecnológico dentro del modelo exportador y la oportunidad de fortalecer el posicionamiento de Costa Rica en el mercado global.
Quesada destacó que el país “no puede dar por sentada su posición: debe anticiparse, fortalecer su base tecnológica y definir qué papel jugará en esta nueva revolución”.
El principal desafío de este sector es avanzar hacia actividades de investigación y desarrollo, fortalecer la formación de talento especializado, generar mayor valor agregado a nivel local y adaptarse a la redistribución mundial de la producción tecnológica.
La UNED propone una estrategia articulada entre el Estado, el sector privado y la academia, que priorice encadenamientos reales, innovación y sostenibilidad, con el fin de consolidar al país como un hub regional de tecnología y mantener su atractivo ante la competencia.