Juan Manuel Villasuso

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Viernes 4 Abril, 2008

¿Qué pasa con la inflación?

Dialéctica
Juan Manuel Villasuso

Muchos les creyeron. Otros fuimos más escépticos. Pero lo cierto es que las afirmaciones de las autoridades del Banco Central en cuanto a que iban a dirigir toda su política monetaria hacia el objetivo único de combatir la inflación (inflation target), crearon expectativas en los costarricenses que pensaron que se reduciría en un plazo corto.
Varias medidas concretas se tomaron en los últimos meses: se modificó el régimen cambiario para eliminar las minidevaluaciones, que generaban inflación inercial, se decidió capitalizar al Banco Central con el fin de borrar las pérdidas acumuladas, se lanzó una campaña para recolonizar la masa monetaria y el Ministerio de Hacienda hizo su tarea y mejoró la recaudación tributaria, reduciendo así el déficit fiscal.
Todas estas acciones estaban orientadas a que el índice de precios al consumidor se redujera y que el nivel inflacionario se acercara al de Estados Unidos, que en 2007 fue de aproximadamente un 4%. Sin embargo, la evolución observada muestra que esto no se ha logrado en Costa Rica. Los datos más recientes indican que:

* La tasa de inflación interanual a marzo de 2008 llegó al 11,04%, es decir, se ha acelerado en los últimos meses.

* El costo de los alimentos subió un 22,7% en el último año. De igual manera las “comidas y bebidas fuera del hogar” tuvieron un alza significativa.

* Los aumentos solicitados en las tarifas eléctricas podrían ser de hasta un 65% para ciertos sectores de la población.

* El precio internacional del petróleo continúa elevándose y se refleja en los varios ajustes que se siguen haciendo en la gasolina y el diésel.
* La meta de inflación prevista por el Banco Central para este año, que era de un 8%, ya ha sido abandonada y se estima que una vez más alcanzará los dos dígitos.

No cabe duda de que a pesar de la intención de las autoridades monetarias de combatir la inflación, aun a costa del sacrificio que eso significa en cuanto a otras variables macroeconómicas, los resultados no son halagüeños.
Es posible que los factores a los que se les atribuía mayor responsabilidad en “atizar la hoguera” de los precios no fueran tan importantes como se creía, o que las medidas concretas que se adoptaron no resultaron ser las más adecuadas para contrarrestarlos.
Desde luego, hay que tener presente que han surgido otros elementos, tanto en el contexto nacional como en el internacional, que seguramente están incidiendo en el comportamiento de los precios. Es importante conocer el peso específico que estas nuevas variables están teniendo a fin de determinar la manera más conveniente de enfrentarlas.
En este sentido, es necesario profundizar en el análisis y en el estudio cuantitativo de la inflación costarricense. Si el Banco Central ha realizado investigaciones en este campo debe darlas a conocer (no encontramos en las páginas digitales del Banco trabajos recientes en este campo), y si no las ha hecho, urge que las haga a la mayor brevedad.
Si el déficit fiscal, las minidevaluaciones y las pérdidas del ente emisor ya no ejercen presión sobre los precios, entonces ¿cuáles son los nuevos ingredientes y cuánto aporta cada uno de ellos? ¿Qué papel juega el exceso de crédito y de liquidez? ¿Qué repercusión tiene el aumento del petróleo? ¿Existe especulación que afecta el índice de precios minoristas? ¿Hay burbujas en algunos mercados? Es necesario conocer mucho más sobre estos aspectos.